Temen que termine violentamente la huelga en el penal de Villa Urquiza

No permitieron que los presos -ni siquiera los más dóciles- reciban la visita de sus familias.

06 Febrero 2003
La huelga de hambre iniciada el lunes por unos 580 internos del penal de Villa Urquiza ha tensionado el ambiente carcelario. Ayer, durante una requisa, se secuestró una gran cantidad de puntas carcelarias y un poco de marihuana, mientras que un reo trató de quemar su celda.
A través de sus familiares, los líderes de la protesta reiteraron el carácter pacífico de la medida y negaron cualquier intento de amotinamiento o de toma de rehenes, como se informó oficialmente.
El martes a las 19, durante el apagón que afectó a toda la región, Carlos Guzmán, detenido por un robo agravado, puso el colchón contra la puerta de su celda y le prendió fuego. Pedía un permiso especial para visitar a su esposa, que está internada en la Maternidad por problemas en su embarazo.
Según informó el director del penal, Roberto Vallejo, el reo quería hablar con el director de la unidad, comisario Roberto Pellegrino, a quien habría querido "capear" (tomar como rehén, en la jerga carcelaria). El guardiacárcel, según las constancias oficiales, fue avisado de la situación por otros presos y no acudió a la celda.
Guzmán no sufrió quemaduras y fue alojado en una celda de aislamiento. La situación llevó a Vallejo a ordenar, ayer a las 5 de la mañana, una requisa generalizada en los pabellones I y II, donde se desarrolla la huelga de hambre. Ayer, familiares de los internos de la unidad II (procesados) le presentaron al juez Eudoro Albo un petitorio en el que reclaman una mejor atención médica; el pago de las deudas por el trabajo en los talleres y también la agilización de las causas penales por las que están detenidos.

Donan la comida
Los presos de la unidad I (condenados), exigen, además, que el gobierno incremente los porcentajes de las reducciones de pena que otorgó, y que amplíe el número de beneficiarios, ya que lo consideran injusto.
El Poder Ejecutivo dispuso recientemente la reducción de un 3% de la pena impuesta por la Justicia para 21 internos, del 2% para 157 reos, y del 1% para otros 90.
Voceros de los internos en huelga negaron que Guzmán haya querido tomar como rehén a Pelegrino y que hayan estado preparando un motín, y señalaron que los guardias estarían provocándolos para reprimir y terminar así con el reclamo.
Mientras la huelga continúa, la comida que se prepara cada día se distribuye entre comedores infantiles de la provincia, hasta que se levante la medida.
Ayer se suspendió la visita de los familiares de los reos, inclusive de los de quienes no están en huelga, ante el temor de que se produzcan refriegas o situaciones violentas, explicó Vallejo.

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