22 Enero 2009 Seguir en 
Luego de varios días de vigilancia habían logrado interceptar a los hombres que, según las denuncias de los propios vecinos, vendían droga en el barrio Oeste II. Pero cuando ya tenían a los sospechosos reducidos, uno de ellos, incluso, esposado, aparecieron unas 50 personas, rodearon a los cuatro policías, los golpearon y ayudaron a los delincuentes a escapar.
El grave incidente se registró el martes en calle Uruguay al 4.200. Personal de la Dirección General de Drogas Peligrosas al mando del comisario Fabián Salvatore recorría la zona en un vehículo sin ningún tipo de identificación. Los investigadores habían recibido información de los vecinos acerca de que, casi a diario, en distintos horarios, dos hombres que se movilizaban en una camioneta les vendían droga a los adolescentes de la zona. La búsqueda en principio no tuvo resultado. Cuando los policías patrullaban, los traficantes no aparecían. Finalmente el martes, poco después de las 18, los cuatro policías vieron el vehículo que les habían descripto. Lo siguieron durante algunas cuadras y luego velozmente lo interceptaron, bajaron de su rodado y rodearon la camioneta, mientras les ordenaban a los dos ocupantes que descendieran.
Como indica el Código Procesal Penal de la Nación, uno de los policías comenzó a buscar dos testigos para que observaran cómo se llevaba adelante el procedimiento. Pero en ese momento comenzaron a aparecer vecinos. "Salieron de todos lados y nos rodearon. Mi compañero empezó a pedir refuerzos por radio, pero fueron muy rápidos", explicó uno de los investigadores. Armados con palos y piedras comenzaron a agredir a los policías, que no tenían hacia dónde escapar. Además, dada la cantidad de gente, entre la cual había muchos chicos, no podían usar armas de fuego pues cabía la posibilidad de que alguno resultara herido. Igualmente se escucharon algunos disparos, pero aparentemente fueron efectuados por los mismos vecinos, para confundir aún más a los policías.
"Hacen lo que quieren"
"Yo me había sorprendido cuando hicieron parar la camioneta. Como estaban vestidos de civil no sabía que eran policías hasta que vi que le ponían las esposas a uno de los que iba en la camioneta", explicó Jaime Pérez, un testigo. "Pero cuando empezó a salir la otra gente me asusté. Creí que los iban a matar a los policías", agregó. Mario Orellana también fue testigo de la agresión. "En este barrio siempre pasa lo mismo. La gran mayoría de los vecinos son trabajadores, pero hay un grupo de delincuentes que hace lo que quiere. Y son los que venden droga todo el día. Ahora, que les peguen a los policías ya es increíble", opinó. Carlos Ortega, en tanto, se solidarizó con los investigadores agredidos. "Uno los llama para que saquen esta lacra de acá, y cuando están trabajando los agarran a palazos", dijo.
Los agresores se interpusieron entre los agentes y los acusados. "Dale, dale, pirate ahora", les gritaban a los detenidos. Uno de ellos, aún con las manos esposadas, escapó hacia el canal que cruza la zona. El otro, en tanto, subió a la camioneta y huyó. Cuando ambos se perdieron de vista, los violentos retrocedieron. Para ese momento ya habían llegado refuerzos de la seccional 12a, del Comando Radioeléctrico, de la Dirección de Investigaciones, de Patrulla Motorizada y de la misma Dirección de Drogas Peligrosas. Los cuatro policías, que pesar del ataque lograron secuestrar una bolsa que contenía marihuana, habían sido golpeados, pero las heridas no eran de gravedad; también el vehículo resultó dañado durante la gresca.
Tomaron intervención la Justicia Federal y la Justicia de la Provincia.
El grave incidente se registró el martes en calle Uruguay al 4.200. Personal de la Dirección General de Drogas Peligrosas al mando del comisario Fabián Salvatore recorría la zona en un vehículo sin ningún tipo de identificación. Los investigadores habían recibido información de los vecinos acerca de que, casi a diario, en distintos horarios, dos hombres que se movilizaban en una camioneta les vendían droga a los adolescentes de la zona. La búsqueda en principio no tuvo resultado. Cuando los policías patrullaban, los traficantes no aparecían. Finalmente el martes, poco después de las 18, los cuatro policías vieron el vehículo que les habían descripto. Lo siguieron durante algunas cuadras y luego velozmente lo interceptaron, bajaron de su rodado y rodearon la camioneta, mientras les ordenaban a los dos ocupantes que descendieran.
Como indica el Código Procesal Penal de la Nación, uno de los policías comenzó a buscar dos testigos para que observaran cómo se llevaba adelante el procedimiento. Pero en ese momento comenzaron a aparecer vecinos. "Salieron de todos lados y nos rodearon. Mi compañero empezó a pedir refuerzos por radio, pero fueron muy rápidos", explicó uno de los investigadores. Armados con palos y piedras comenzaron a agredir a los policías, que no tenían hacia dónde escapar. Además, dada la cantidad de gente, entre la cual había muchos chicos, no podían usar armas de fuego pues cabía la posibilidad de que alguno resultara herido. Igualmente se escucharon algunos disparos, pero aparentemente fueron efectuados por los mismos vecinos, para confundir aún más a los policías.
"Hacen lo que quieren"
"Yo me había sorprendido cuando hicieron parar la camioneta. Como estaban vestidos de civil no sabía que eran policías hasta que vi que le ponían las esposas a uno de los que iba en la camioneta", explicó Jaime Pérez, un testigo. "Pero cuando empezó a salir la otra gente me asusté. Creí que los iban a matar a los policías", agregó. Mario Orellana también fue testigo de la agresión. "En este barrio siempre pasa lo mismo. La gran mayoría de los vecinos son trabajadores, pero hay un grupo de delincuentes que hace lo que quiere. Y son los que venden droga todo el día. Ahora, que les peguen a los policías ya es increíble", opinó. Carlos Ortega, en tanto, se solidarizó con los investigadores agredidos. "Uno los llama para que saquen esta lacra de acá, y cuando están trabajando los agarran a palazos", dijo.
Los agresores se interpusieron entre los agentes y los acusados. "Dale, dale, pirate ahora", les gritaban a los detenidos. Uno de ellos, aún con las manos esposadas, escapó hacia el canal que cruza la zona. El otro, en tanto, subió a la camioneta y huyó. Cuando ambos se perdieron de vista, los violentos retrocedieron. Para ese momento ya habían llegado refuerzos de la seccional 12a, del Comando Radioeléctrico, de la Dirección de Investigaciones, de Patrulla Motorizada y de la misma Dirección de Drogas Peligrosas. Los cuatro policías, que pesar del ataque lograron secuestrar una bolsa que contenía marihuana, habían sido golpeados, pero las heridas no eran de gravedad; también el vehículo resultó dañado durante la gresca.
Tomaron intervención la Justicia Federal y la Justicia de la Provincia.
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