05 Febrero 2003 Seguir en 
Una estación de servicio de Concepción ardió en llamas luego de que un automovilista hizo una mala maniobra y chocó contra un surtidor de mezcla para motos. Los empleados y los vecinos, primero, y los Bomberos de la Policía, después, controlaron el fuego y evitaron una explosión de combustible. No se registraron víctimas.
Alrededor de las 13.30, Carlos Alberto Cuello (esa es, según la Policía, la identidad del conductor) llegó a la estación de servicio de España y Güemes, y calibró las ruedas de su Ford Falcon. Al terminar, según testigos (no quisieron aportar sus datos), hizo marcha atrás y derribó el tanque de mezcla.
El combustible empezó a derramarse por el piso, y una chispa salida del caño de escape habría iniciado el fuego que afectó la parte trasera del vehículo.
Las llamas, que alcanzaron los 4 metros, dañaron el techo de acrílico y las paredes del local. El barrio sucumbió al caos, pero los vecinos, de todos modos, colaboraron denodadamente en el combate contra el fuego.
Trabajo conjunto
"Por suerte los empleados y la gente de la zona fueron muy solidarios. A pesar de que teníamos arena y matafuegos, muchos trajeron más de sus casas y de sus autos para colaborar", comentó Paola Slame, hija de Alberto Slame, dueño del negocio.
Paola Slame aclaró: "fue negligencia de un conductor; no de nosotros".
El comisario general Manuel Angel Bazán, jefe de la Unidad Regional Sur, confirmó que la estación de servicio contaba con elementos de seguridad necesarios.
"Los bomberos actuaron muy rápido, y temiendo un desastre mayor, porque se trataba de combustible, se convocó a los Bomberos Voluntarios de Aguilares, pero no hizo falta su participación", agregó Bazán. En un primer momento, comentó Slame, se temió que el fuego alcanzara los tanques de combustible o los conductos del gas natural comprimido. "Afortunadamente funcionaron los bloqueadores y no sucedió nada", dijo.
Alrededor de las 13.30, Carlos Alberto Cuello (esa es, según la Policía, la identidad del conductor) llegó a la estación de servicio de España y Güemes, y calibró las ruedas de su Ford Falcon. Al terminar, según testigos (no quisieron aportar sus datos), hizo marcha atrás y derribó el tanque de mezcla.
El combustible empezó a derramarse por el piso, y una chispa salida del caño de escape habría iniciado el fuego que afectó la parte trasera del vehículo.
Las llamas, que alcanzaron los 4 metros, dañaron el techo de acrílico y las paredes del local. El barrio sucumbió al caos, pero los vecinos, de todos modos, colaboraron denodadamente en el combate contra el fuego.
Trabajo conjunto
"Por suerte los empleados y la gente de la zona fueron muy solidarios. A pesar de que teníamos arena y matafuegos, muchos trajeron más de sus casas y de sus autos para colaborar", comentó Paola Slame, hija de Alberto Slame, dueño del negocio.
Paola Slame aclaró: "fue negligencia de un conductor; no de nosotros".
El comisario general Manuel Angel Bazán, jefe de la Unidad Regional Sur, confirmó que la estación de servicio contaba con elementos de seguridad necesarios.
"Los bomberos actuaron muy rápido, y temiendo un desastre mayor, porque se trataba de combustible, se convocó a los Bomberos Voluntarios de Aguilares, pero no hizo falta su participación", agregó Bazán. En un primer momento, comentó Slame, se temió que el fuego alcanzara los tanques de combustible o los conductos del gas natural comprimido. "Afortunadamente funcionaron los bloqueadores y no sucedió nada", dijo.







