20 Enero 2009 Seguir en 
WASHINGTON.- Barack Obama ingresará hoy a la Casa Blanca con suficiente buena voluntad extranjera como para comprar al menos una breve luna de miel. Pero las altas expectativas de todo el mundo pueden llevar a la decepción si él y su equipo de política exterior, liderado por Hillary Clinton, logran pocos avances en los viejos problemas de Oriente Medio, Irán, Pakistán, Corea del Norte y otras partes del mundo.
En realidad, un cambio de gobierno no significa que los problemas se harán más fáciles de resolver. "No puedes esperar soluciones de milagro cuando los gobiernos han estado luchando con estos problemas por mucho tiempo", dijo Reginald Dale, alto miembro del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales.
Las primeras señales del difícil acto de equilibrio para Obama surgieron en las últimas semanas, cuando su silencio respecto de la ofensiva israelí en Gaza fue criticada por la prensa internacional.
Ante el mundo, Obama ofrece un importante y obvio activo: él no es George W. Bush, cuya decisión de iniciar la invasión a Irak y su tendencia al unilateralismo lo hicieron profundamente impopular. No obstante, un alto diplomático europeo expresó que no esperaba rápidos o severos cambios de la Casa Blanca. "En algún punto es la continuación de la tendencia que hemos estado viendo", indicó, para destacar que el gobierno de Bush había sido más multilateral en los últimos años.
En realidad, un cambio de gobierno no significa que los problemas se harán más fáciles de resolver. "No puedes esperar soluciones de milagro cuando los gobiernos han estado luchando con estos problemas por mucho tiempo", dijo Reginald Dale, alto miembro del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales.
Las primeras señales del difícil acto de equilibrio para Obama surgieron en las últimas semanas, cuando su silencio respecto de la ofensiva israelí en Gaza fue criticada por la prensa internacional.
Ante el mundo, Obama ofrece un importante y obvio activo: él no es George W. Bush, cuya decisión de iniciar la invasión a Irak y su tendencia al unilateralismo lo hicieron profundamente impopular. No obstante, un alto diplomático europeo expresó que no esperaba rápidos o severos cambios de la Casa Blanca. "En algún punto es la continuación de la tendencia que hemos estado viendo", indicó, para destacar que el gobierno de Bush había sido más multilateral en los últimos años.










