19 Enero 2009 Seguir en 
WASHINGTON, Estados Unidos.- A menos de 24 horas de entrar a la historia como el primer presidente negro de Estados Unidos, Barack Obama es el dichoso anfitrión de una fiesta permanente que tiene a todo Washington como escenario y a millones de invitados.
Desde ayer, cuando Obama y el vicepresidente electo Joe Biden celebraron con un megaconcierto su llegada a la capital federal, la ciudad se ha convertido en un hormiguero inquieto y la fiebre por su figura se hizo más intensa que nunca. Los festejos continúan hoy, en una jornada especialmente simbólica en la que conmemorarán un nuevo aniversario del nacimiento de Martin Luther King.
El ex senador -quien ha sido comparado con Luther King por su poder de convocatoria y su buena retórica- dedicará el día a visitar, junto con su familia, diversos centros comunitarios y a cooperar con organizaciones caritativas para dar el ejemplo a sus conciudadanos. Luego, acudirá a cenas en honor a John McCain, el general Colin Powell y a Biden, según reprodujo el diario español "El País".
La familia Obama tuvo su último momento de esparcimiento ayer cuando estuvo rodeada de estrellas de rock tan dispares como Bono, Shakira, Bruce Springsteen, Stevie Wonder y Usher, entre otras. El recital, que se ofreció en homenaje a su histórico triunfo electoral, tuvo lugar en el Lincoln Memorial, frente a miles de personas.
Esperanzas
De alguna manera, el sueño de Luther King -que encabezó un movimiento por los derechos civiles de la comunidad negra durante los 60- se ha cumplido: los estadounidenses tienen muchas esperanzas puestas en su primer mandatario afroamericano. Por eso, Obama deberá empezar a tomar decisiones sin falta, ante una recesión desconocida en décadas, la crisis en Gaza y dos frentes bélicos abiertos, Irak y Afganistán.
Antes que nada, el demócrata tiene prevista una reunión con su equipo de asesores para evaluar las opciones de su gran plan de reactivación económica. También prevé anunciar novedades sobre el cierre de la controvertida prisión de Guantánamo, una de las herencias más polémicas de la presidencia de George W. Bush.
El miércoles analizará con sus consejeros militares las guerras en Irak y Afganistán. El objetivo es respetar la promesa de retirar las tropas de forma responsable y segura, en los próximos 16 meses. Obama tiene un tema aún más candente en la agenda: la sangrienta incursión militar israelí en Gaza, que causó más de un millar de muertos y que exigirá, inevitablemente, un pronunciamiento.
"Solo a algunas generaciones se les ha pedido que enfrenten retos tan serios como los que encaramos actualmente. No voy a pretender que superar estos obstáculos sea fácil, pero no olviden que el verdadero carácter de nuestra nación se revela no en los tiempos de comodidad y calma, sino por lo que hacemos bien en los tiempos difíciles", arengó el presidente electo en uno de sus discursos recientes. (AFP-NA-Reuters-Especial)
Desde ayer, cuando Obama y el vicepresidente electo Joe Biden celebraron con un megaconcierto su llegada a la capital federal, la ciudad se ha convertido en un hormiguero inquieto y la fiebre por su figura se hizo más intensa que nunca. Los festejos continúan hoy, en una jornada especialmente simbólica en la que conmemorarán un nuevo aniversario del nacimiento de Martin Luther King.
El ex senador -quien ha sido comparado con Luther King por su poder de convocatoria y su buena retórica- dedicará el día a visitar, junto con su familia, diversos centros comunitarios y a cooperar con organizaciones caritativas para dar el ejemplo a sus conciudadanos. Luego, acudirá a cenas en honor a John McCain, el general Colin Powell y a Biden, según reprodujo el diario español "El País".
La familia Obama tuvo su último momento de esparcimiento ayer cuando estuvo rodeada de estrellas de rock tan dispares como Bono, Shakira, Bruce Springsteen, Stevie Wonder y Usher, entre otras. El recital, que se ofreció en homenaje a su histórico triunfo electoral, tuvo lugar en el Lincoln Memorial, frente a miles de personas.
Esperanzas
De alguna manera, el sueño de Luther King -que encabezó un movimiento por los derechos civiles de la comunidad negra durante los 60- se ha cumplido: los estadounidenses tienen muchas esperanzas puestas en su primer mandatario afroamericano. Por eso, Obama deberá empezar a tomar decisiones sin falta, ante una recesión desconocida en décadas, la crisis en Gaza y dos frentes bélicos abiertos, Irak y Afganistán.
Antes que nada, el demócrata tiene prevista una reunión con su equipo de asesores para evaluar las opciones de su gran plan de reactivación económica. También prevé anunciar novedades sobre el cierre de la controvertida prisión de Guantánamo, una de las herencias más polémicas de la presidencia de George W. Bush.
El miércoles analizará con sus consejeros militares las guerras en Irak y Afganistán. El objetivo es respetar la promesa de retirar las tropas de forma responsable y segura, en los próximos 16 meses. Obama tiene un tema aún más candente en la agenda: la sangrienta incursión militar israelí en Gaza, que causó más de un millar de muertos y que exigirá, inevitablemente, un pronunciamiento.
"Solo a algunas generaciones se les ha pedido que enfrenten retos tan serios como los que encaramos actualmente. No voy a pretender que superar estos obstáculos sea fácil, pero no olviden que el verdadero carácter de nuestra nación se revela no en los tiempos de comodidad y calma, sino por lo que hacemos bien en los tiempos difíciles", arengó el presidente electo en uno de sus discursos recientes. (AFP-NA-Reuters-Especial)
NOTICIAS RELACIONADAS







