Washington.- Barack Obama emprendió ayer su simbólico viaje en tren desde Filadelfia, la mayor ciudad del Estado de Pennsylvania (noreste de EEUU), hasta Washington, donde el martes jurará el cargo como el presidente número 44 en la historia del país. Siguiendo los pasos de Abraham Lincoln, que realizó esta misma travesía camino a su investidura en 1861, Obama partió desde Filadelfia, la primera capital de Estados Unidos y cuna de la declaración de la independencia, en 1776. Obama remarcó el simbolismo. “Estamos aquí para marcar el comienzo de nuestro viaje a Washington. Es apropiado porque fue en esta ciudad donde nació nuestra independencia”, dijo. También llamó a los estadounidenses a unirse “en una nueva declaración de la independencia, no sólo en nuestro país, sino en nuestras vidas. Independencia de las ideologías y de la estrechez de miras, del prejuicio y la intolerancia; un llamado no a nuestros instintos fáciles, sino a nuestros mejores ángeles”. “Lo que se necesita es la misma perseverancia y el mismo idealismo que mostraron nuestros fundadores”, precisó, y convocó a los ciudadanos a buscar inspiración en los padres de la patria para poder afrontar los tiempos difíciles que se viven.
En el andén de Wilmington
Obama viajó junto con su esposa, Michelle, sus hijas, unas 15 familias seleccionadas de todo el país y agentes de seguridad. En Wilmington, Estado de Delaware, se unieron a la comitiva el vicepresidente, Joe Biden, y su esposa, Jill. Luego se dirigieron a Baltimore, Estado de Maryland, última parada previa a Washington, Allí asistieron a un acto al aire libre que recordó los mitines de campaña electoral y que, pese al intenso frío que azota la costa este del país, reunió una multitud en la plaza War Memorial, en una ciudad con una numerosa población negra.
El viaje fue de apenas 220 kilómetros, pero duró casi todo el día. Miles de personas se congregaron a lo largo del recorrido para ver pasar el tren. En 1968, alrededor de un millón de personas acudió a ambos lados de las vías para despedir el féretro de Robert F. Kennedy, que fue trasladado por ferrocarril desde Nueva York hasta Washington. Para proteger a Obama y a su comitiva, los servicios de seguridad limitaron el acceso al espacio aéreo Además, agentes en coches y en barcos acompañaron al tren en los tramos en los que las vías se hallan junto a caminos o al mar. En su discurso, Obama insistió en despertar la esperanza y la ilusión de sus conciudadanos. “Creo que nuestro futuro es nuestra elección, y que podríamos reconocernos el uno en el otro o unirnos todos, demócratas, republicanos e independientes, norte, sur, este y oeste, negros, blancos, latinos, asiáticos y nativos americanos, gays y heterosexuales, los que están discapacitados y los que no. No sólo restauraríamos la esperanza y la oportunidad, sino que quizá, sólo quizá, podríamos perfeccionar nuestra unión”, expresó. (DPA)








