Lo empezaron a llamar "el nuevo Kennedy"

18 Enero 2009

"Brillante" y "ambicioso" son los calificativos más comunes que le adjudican al nuevo jefe de Estado norteamericano. Es que tanto los periodistas como los electores sucumbieron ante su carisma. Los medios lo empezaron a llamar "el nuevo Kennedy" y enseguida comenzaron a repasar las similitudes con JFK. Los dos arribaron jóvenes a la política, compartieron el partido demócrata, escribieron best sellers y llegaron a la Casa Blanca como promesas del fin de una era de conflictos económicos y bélicos.
"El cambio ha llegado", anunció cuando supo que había ganado las elecciones. El hombre que disfruta del básquet y que en su reproductor de mp3 tiene canciones de Stevie Wonder, Bob Dylan, los Rolling Stones y Elton John, se vislumbra como un soplo de renovación en la política del estado más poderoso del mundo.
"Por haber mostrado confianza en el diseño de un ambicioso futuro en horas difíciles y por haber mostrado que tiene la habilidad de lograr que los estadounidenses confiaran en él", argumentó la Revista "Time" al elegirlo como el hombre del año en su edición de diciembre pasado.
Aunque la carrera política de Barack tiene sabor a poco para los críticos, su formación académica es completa. Estudió Ciencias Políticas y Leyes en Harvard y se especializó en Relaciones Internacionales. Fue elegido como editor de la Revista de Leyes de Harvard, una de las publicaciones jurídicas más prestigiosas del mundo. A partir de allí le ofrecieron múltiples trabajos en grandes estudios de abogados y multinacionales.

El giro hacia la política
"Me sentía como un espía en territorio enemigo. Alarmado de tener secretaria, un traje y dinero en el banco. Salía de una reunión con banqueros japoneses o alemanes y me miraba en el espejo del ascensor, con mi corbata y mi maletín, y por una décima de segundo me imaginaba como un capitán de la industria, ladrando órdenes, cerrando un trato, antes de recordar quién era y quién debía ser, y de sentir remordimientos de conciencia por mi falta de valor". Así justificó su giro hacia la política. Luego de ser senador en el Estado de Illinois, se lanzó hacia el Congreso nacional, donde consiguió una banca. Además, sus manos se llenaron de tiza en las aulas de la Universidad de Chicago, donde enseñó Derecho Constitucional durante 12 años.
Hasta el momento, Barack cumplió lo que prometía el lema de su campaña: "Sí, podemos". Pudo llegar a la Casa Blanca y pasó a la historia por ello. Ahora sólo resta que comience a materializar sus ideas para también trascender por eso.

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