02 Febrero 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Esperanzados en que la Justicia anule las indagatorias a los principales sospechosos del encubrimiento del crimen de María Marta García Belsunce y, por ende, dicte sus sobreseimientos, los abogados de los familiares de la víctima comenzaron a preparar la artillería con vistas a iniciar una serie de juicios por calumnias e injurias.
"Es tan grande la gama de cosas que se han dicho en torno de María Marta y de su familia que estamos estudiando seriamente la cuestión para presentar denuncias por delitos contra el honor", explicaron allegados a los imputados. "Se ha dicho de todo e incluso muchos se han tomado el tema a ?la chacota?", dijeron las fuentes.
Mientras tanto, la causa por el crimen de María Marta y su posterior encubrimiento parece suspendida a la espera del regreso del juez original de la causa, Diego Barroetaveña, que se producirá mañana.
Entonces deberá analizar el pedido de recusación presentado contra el fiscal Diego Molina Pico, instructor de la causa, y los pedidos de nulidad de las indagatorias prestadas por los principales sospechosos del encubrimiento.
Molina Pico se convirtió -a criterio de los allegados de la víctima- en un eventual testigo del hecho, cuando el 28 de octubre pasado -un día después del homicidio- se presentó en la casa del country de Pilar, donde se desarrollaba el velatorio y en el marco del cual se estaban borrando, supuestamente, pruebas cruciales para el esclarecimiento, pero la causa recién se inició días después. (DyN)
"Es tan grande la gama de cosas que se han dicho en torno de María Marta y de su familia que estamos estudiando seriamente la cuestión para presentar denuncias por delitos contra el honor", explicaron allegados a los imputados. "Se ha dicho de todo e incluso muchos se han tomado el tema a ?la chacota?", dijeron las fuentes.
Mientras tanto, la causa por el crimen de María Marta y su posterior encubrimiento parece suspendida a la espera del regreso del juez original de la causa, Diego Barroetaveña, que se producirá mañana.
Entonces deberá analizar el pedido de recusación presentado contra el fiscal Diego Molina Pico, instructor de la causa, y los pedidos de nulidad de las indagatorias prestadas por los principales sospechosos del encubrimiento.
Molina Pico se convirtió -a criterio de los allegados de la víctima- en un eventual testigo del hecho, cuando el 28 de octubre pasado -un día después del homicidio- se presentó en la casa del country de Pilar, donde se desarrollaba el velatorio y en el marco del cual se estaban borrando, supuestamente, pruebas cruciales para el esclarecimiento, pero la causa recién se inició días después. (DyN)







