Los delincuentes no dejan en paz a los vecinos de Villa 9 de Julio

En dos almacenes de Villa 9 de julio, los ladrones sólo se llevaron las balanzas electrónicas. Denuncian que hay arrebatos y atracos casi a diario.

MIEDO Y HASTIO. Fabiana Loreto, miembro de una familia “histórica” del barrio, acusó a la Policía de no preocuparse por los vecinos.
MIEDO Y HASTIO. Fabiana Loreto, miembro de una familia “histórica” del barrio, acusó a la Policía de no preocuparse por los vecinos.
02 Febrero 2003
Los vecinos de Villa 9 de Julio no encuentran respiro. Los delincuentes azotan con sus fechorías a transeúntes y comerciantes con total impunidad, sin que la Policía, según las denuncias, haga tareas preventivas.
Entre el viernes a la noche y ayer a la mañana se produjeron dos asaltos que terminaron por crispar los nervios de los vecinos, aunque ninguno de los dos fue violento. Sucede que aparentemente los mismos ladrones se llevaron las balanzas electrónicas de dos negocios cercanos, en lo que parece ser una serie de robos por "catálogo", como los califican los investigadores. Según fuentes policiales, serían robos por encargo.
Fabiana Loreto sufrió el viernes a las 20.30 el cuarto asalto de enero en su almacén de Juramento al 300. "Estaba con mi prima -que vive en la esquina- y con dos señoras, cuando los tipos entraron, agarraron la balanza y se fueron", contó la joven mujer.
Su madre, Marta Sueldo de Loreto, estaba sacando la basura, y los vio recién cuando se subían a una moto Honda CG roja. "Uno era rubio y de ojos celestes, y el otro, que no se sacó el casco, tenía claritos en el pelo que se le veía por abajo", afirmó.

Muy parecidos
Exactamente las mismas características, y una moto igual tenían los dos jóvenes que ayer a la mañana se llevaron la balanza electrónica de una forrajería de la esquina de Diego de Villarroel y Gobernador Gutiérrez. "Apenas abrimos me puse a acomodar las cosas al costado, y cuando me di vuelta los vi llevándose la balanza. Fue lo único que se llevaron, es muy raro todo esto", dijo Cristina Seco.
En la familia Loreto, una de las históricas de la zona, están seguros de que los ladrones eran los mismos que la semana pasada los asaltaron usando armas de fuego, cuando se llevaron dinero. "Además de que se parecen, ese día se quisieron llevar la balanza pero se les cayó cuando salían, porque yo grité, y se deben haber quedado con la espina", dijo Fabiana Loreto.
"Ya no se puede caminar por la calle y tampoco estar en la casa. Lo de la Policía es de terror; cuando logramos que vengan, tenemos que andar empujando la camioneta porque andan sin batería, y nosotros pagamos todos los meses los $ 20 de la cooperadora", dijo la mujer.
En la esquina de los Loreto funcionan una agencia de quiniela y una verdulería, que sufrieron dos asaltos en pocos meses. "La última vez fue hace dos semanas, cuando le pusieron el arma a mi marido en la cabeza y se llevaron el dinero", relató Juana Roldán.
Mientras LA GACETA entrevistaba a los comerciantes, varias mujeres se acercaron para contar que fueron víctimas de arrebatos en la zona. Por ello ya no usan cadenitas, carteras o monederos, dijeron.
La mayoría de los negocios del barrio atiende a través de rejas o ventanas; muchas casas parecen fortalezas, pero, sin embargo, no logran zafar de los asaltos y los robos.

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