31 Enero 2003 Seguir en 
La Justicia ampliará la semana próxima la imputación contra Pedro Nicolás Martínez, el joven acusado de haber secuestrado y asesinado a su cuñado Jorge Daniel Giménez, de 10 años, luego de que confesó el crimen y permitió el hallazgo del cuerpo mutilado.
A partir del lunes, la fiscal III de Instrucción, Teresita Marnero deberá hacer un pedido de ampliación de la prisión preventiva que se le dictó, por el secuestro, el miércoles pasado, poco antes de que dijera que había matado a Jorge. También deberá tomarle una declaración ampliatoria, y citar luego a testigos y familiares del niño.
El 13 de este mes, según su confesión, Martínez, de 19 años, secuestró a Jorge. Pretendía que la hermana del menor, Gabriela Giménez, de 16 años, le permitiera ver al hijo que tuvieron juntos y que se llama igual que él.
La pareja se disolvió hace dos meses, aparentemente por los golpes que él le propinaba. Tras el secuestró, Martínez envió una zapatilla del menor con una nota, pidiendo que llevaran a su hijo al ex Complejo de Alto Rendimiento, en la avenida Adolfo de la Vega al 600. Allí la Policía lo atrapó. El acusado dijo que Jorge estaba cerca de allí, con un amigo suyo de nombre Joaquín. Los investigadores, tras la confesión del miércoles pasado, concluyeron que este supuesto cómplice habría escapado de la zona, aunque algunos vecinos dijeron conocerlo y dieron su descripción, con lo que la Policía todavía lo está buscando.
Periciales
Durante la semana próxima, la fiscal Marnero recibirá los resultados de la autopsia y los primeros informes periciales del caso, y tras tener la confirmación de la identidad del menor a través de estudios genéticos (estaba irreconocible), solicitaría que Martínez sea juzgado. Lo que la ciencia médica intentará descubrir es si el menor fue efectivamente asfixiado o si, además, como creen algunos investigadores, también lo golpearon.
En su confesión ante el fiscal Horacio Villaba y el secretario Daniel Clemente, Martínez contó que secuestró a Jorge en el parque Guillermina, mientras pescaba, que lo drogó con pegamento y que luego le puso una bolsa plástica en la cabeza y se quedó mirando cómo se moría.
María Angélica Giménez y Jorge Daniel Benítez, los padres del menor, afirmaron ayer que no descansarán hasta que el caso esté completamente cerrado y hasta que el asesino "se pudra en la cárcel". "Si estuviera afuera, yo lo buscaría y lo mataría; pero como está preso, quiero que se quede ahí para siempre", dijo Benítez. Los padres también advirtieron que no tienen medios económicos para afrontar el sepelio, por lo que pidieron ayuda. Justamente una de las primeras medidas que tomarán luego de que les entreguen los restos de su hijo y lo sepulten, será ir al Registro Civil. "Vamos a cambiarle el nombre a nuestro nieto. No queremos que se llame igual que ese animal que nos quitó a nuestro hijito", dijeron.
A partir del lunes, la fiscal III de Instrucción, Teresita Marnero deberá hacer un pedido de ampliación de la prisión preventiva que se le dictó, por el secuestro, el miércoles pasado, poco antes de que dijera que había matado a Jorge. También deberá tomarle una declaración ampliatoria, y citar luego a testigos y familiares del niño.
El 13 de este mes, según su confesión, Martínez, de 19 años, secuestró a Jorge. Pretendía que la hermana del menor, Gabriela Giménez, de 16 años, le permitiera ver al hijo que tuvieron juntos y que se llama igual que él.
La pareja se disolvió hace dos meses, aparentemente por los golpes que él le propinaba. Tras el secuestró, Martínez envió una zapatilla del menor con una nota, pidiendo que llevaran a su hijo al ex Complejo de Alto Rendimiento, en la avenida Adolfo de la Vega al 600. Allí la Policía lo atrapó. El acusado dijo que Jorge estaba cerca de allí, con un amigo suyo de nombre Joaquín. Los investigadores, tras la confesión del miércoles pasado, concluyeron que este supuesto cómplice habría escapado de la zona, aunque algunos vecinos dijeron conocerlo y dieron su descripción, con lo que la Policía todavía lo está buscando.
Periciales
Durante la semana próxima, la fiscal Marnero recibirá los resultados de la autopsia y los primeros informes periciales del caso, y tras tener la confirmación de la identidad del menor a través de estudios genéticos (estaba irreconocible), solicitaría que Martínez sea juzgado. Lo que la ciencia médica intentará descubrir es si el menor fue efectivamente asfixiado o si, además, como creen algunos investigadores, también lo golpearon.
En su confesión ante el fiscal Horacio Villaba y el secretario Daniel Clemente, Martínez contó que secuestró a Jorge en el parque Guillermina, mientras pescaba, que lo drogó con pegamento y que luego le puso una bolsa plástica en la cabeza y se quedó mirando cómo se moría.
María Angélica Giménez y Jorge Daniel Benítez, los padres del menor, afirmaron ayer que no descansarán hasta que el caso esté completamente cerrado y hasta que el asesino "se pudra en la cárcel". "Si estuviera afuera, yo lo buscaría y lo mataría; pero como está preso, quiero que se quede ahí para siempre", dijo Benítez. Los padres también advirtieron que no tienen medios económicos para afrontar el sepelio, por lo que pidieron ayuda. Justamente una de las primeras medidas que tomarán luego de que les entreguen los restos de su hijo y lo sepulten, será ir al Registro Civil. "Vamos a cambiarle el nombre a nuestro nieto. No queremos que se llame igual que ese animal que nos quitó a nuestro hijito", dijeron.







