Miguel Angel Palavecino, uno de los cuatro presos que habían huido del calabozo de la seccional 5a el jueves, se presentó ayer en la sede de Tribunales de avenida Sarmiento al 400. El hombre está acusado de lesiones con arma blanca y estaba detenido por esa causa. Martín Pedro Pérez, otro de los evadidos, se había entregado hace tres días.
A las 8.50, Palavecino, de 34 años, llegó caminando y se presentó ante la fiscala María de las Mercedes Carrizo. Luego fue alojado en un calabozo de la seccional 6a. La fuga había tenido lugar en la seccional ubicada en calle Muñecas al 1.600. Durante la madrugada, Palavecino, Pérez (acusado de robo agravado), Enrique Ginard y Diego Suárez (ambos sospechosos de tentativa de robo) rompieron el candado de la celda, ubicada al fondo de la comisaría, saltaron una tapia y escaparon. Pérez se entregó esa misma noche.
Al momento del hecho se encontraban en la guardia cuatro policías. La fiscala Carrizo solicitó colaboración a Gendarmería, y los investigadores determinaron que el candado había sido violentado, aparentemente con un palo de escoba, y que los ruidos causados por esta maniobra deberían haber sido escuchados desde la guardia, ya que sólo 22 metros la separan de las celdas y el silencio reinaba en la zona. Tras conocer el informe, Carrizo solicitó la detención de los policías, pues considera que actuaron negligentemente, y el juez Alfonso Zottoli hizo lugar al pedido.
Luego de las primeras pericias, realizadas por Criminalística de la Policía, se planteó la hipótesis de que los detenidos habían utilizado una vela para calentar el candado de la celda y así romperlo más fácilmente. Sin embargo, esto no fue probado.
El abogado de Bórquez, de Ortiz y de Valdez, Pablo Bayo, se apersonó en la Fiscalía IX para hacerse cargo de la defensa de los uniformados, que fueron puestos en disponibilidad por el jefe de Policía, comisario Hugo Sánchez. “Voy a pedir su liberación”, adelantó el letrado.
18 Noviembre 2008 Seguir en 
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