La situación de las comisarías de la provincia sigue generando polémica. Ayer, el abogado de tres policías que están detenidos en el marco de la causa en la que se investiga la fuga de presos de la seccional 5a, aseguró que ellos no cometieron negligencia. "En función de cómo se dieron los hechos, no se los puede acusar de eso. Al momento del escape, había solamente un policía en la comisaría. Incluso, los presos podrían haber ?tomado? el destacamento, porque no había personal suficiente", expresó Pablo Bayo. Según fuentes policiales, esa misma situación se repite en todas las comisarías de la provincia, sobre todo durante la noche: a veces queda un solo uniformado en la dependencia.
Bayo representa al oficial Antonio Bórquez, al cabo Carlos Ortiz y al agente Roque Valdez. Ellos, junto con el subcomisario Gerardo Medina, estaban a cargo de la guardia cuando se fugaron los detenidos del calabozo, durante la madrugada del jueves.
Sin embargo, la fuerza de seguridad rechaza la versión de que las dependencias queden desprotegidas. "En todas las comisarías suele haber cuatro o cinco policías. No hay que olvidarse de que tenemos 300 consignas para cubrir durante 24 horas. Se les está dando mucha importancia a las denuncias por violencia doméstica, y eso requiere la atención de bastante personal. A veces no dan abasto, pero siempre queda personal de guardia", dijo el jefe de la Unidad Regional Capital, comisario general Heberto Cortez.
Hay versiones encontradas sobre puntos cruciales de la investigación. Según Bayo, el cabo Ortiz era el único que estaba en la guardia al momento de la fuga. "Está documentado que el agente Valdez estaba entregando memorandos y que Bórquez y Medina recorrían la zona del Instituto Roca por una denuncia", expresó el letrado. Luego, dijo: "para colmo, Ortiz quedó a cargo de la guardia y es cabo (el menor rango requerido para esta tarea es el de sargento). Y eso no es todo: Bórquez estaba sancionado por cinco días, debido a una falla administrativa. Pero tuvieron que ponerlo en la guardia porque faltaba personal".
El comisario Cortez consideró que los dichos de Bayo no son ciertos. "Está equivocado. Un policía suspendido no trabaja nunca. Jamás ocurriría algo así. En el momento en que un miembro de la fuerza queda en esa situación, la ART no lo cubre, y entonces queda ajeno a la función policial", explicó el jefe de la URC. Además, indicó: "un cabo jamás queda a cargo de una comisaría. Siempre queda un subcomisario. La fiscala (María de las Mercedes Carrizo) tiene los libros de guardia secuestrados. En una comisaría, cada uno tiene sus funciones. Un cabo de cuarto tiene que estar a la par del calabozo. Pero eso será investigado por la Justicia; es ella la que tiene que determinar qué pasó".
Igualmente, según trascendió, los jefes de comisaría recibieron órdenes estrictas para que controlen que las guardias, sobre todo las nocturnas, se cumplan con al menos tres personas; una de ellas, el carcelero, para evitar nuevas fugas.







