Chicago.- El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, se reunió ayer con el senador republicano John McCain en un esperado encuentro entre los dos rivales en las recientes elecciones para elegir al sucesor de George W. Bush en la Casa Blanca.
McCain viajó hasta Chicago para encontrarse con el ganador de los comicios en las oficinas en las que está preparando la transición. Al final de la reunión, los dos hicieron público un comunicado en el que destacaron su intención conjunta de “lanzar una nueva era de reforma” en Washington.
“Esperamos trabajar juntos en los próximos días y meses en asuntos críticos, tales como resolver nuestra crisis financiera, crear una nueva economía energética y proteger la seguridad de nuestro país”, señalaron en el comunicado, que definió la reunión como productiva.
Antes del encuentro, ambos posaron sonrientes para los fotógrafos y en actitud cordial. Participaron también sus principales asesores: McCain fue con el senador Lindsay Graham, y con Obama, el congresista Rahm Emanuel, que será su jefe de gabinete en la Casa Blanca.
Menos de dos semanas después del final de una campaña electoral en la que ambos se cruzaron duras acusaciones, Obama y McCain dieron ayer una imagen de unidad. “En este momento decisivo en la historia, creemos que los estadounidenses de todos los partidos quieren y necesitan que sus líderes se unan y cambien los malos hábitos de Washington, de manera que podamos resolver los desafíos comunes y urgentes de nuestro tiempo”, agregó el comunicado.
Antes del encuentro, Obama señaló que iban a tener una conversación sobre la labor que podrían hacer juntos para ayudar al país y señaló que deseaba dar las gracias a McCain por su “extraordinario servicio” a la nación. Cuando se le consultó a McCain si deseaba ayudar al presidente electo, el senador republicano de Arizona contestó: “obviamente”.
Respecto del posible ofrecimiento de un cargo a McCain en el futuro gobierno demócrata, una fuente del equipo de transición dijo que “Obama no irá tan lejos como para ofrecerle un ministerio”. Lynn Tramonte, directora del grupo proinmigración America’s Voice, expresó su esperanza de que una más estrecha cooperación entre demócratas y republicanos permita sacar una ley para regularizar a los 12 millones de ilegales como la que en 2007 naufragó ante la oposición conservadora. (DPA-Reuters)







