Coordinar esfuerzos, clave para mejorar el trabajo en equipo

La interacción y el diálogo no pueden faltar.

18 Noviembre 2008

“Ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros”.
El proverbio japonés bien puede servir para enfrentar la crisis internacional dentro de las organizaciones. Constituir y hacer funcionar un equipo de trabajo competente puede ser una labor compleja. El éxito no es resultado de la buena suerte ni de la casualidad. Un equipo eficaz es aquel que consigue coordinar de manera óptima el esfuerzo de sus componentes, obteniendo así el máximo rendimiento, dice Claudia Castellanos, directora de Latincoaching.com.
Detrás del éxito se encuentra una serie de factores que lo hacen posible. Uno de ellos es el empleo de habilidades de liderazgo, principalmente aquellas vinculadas a la inteligencia emocional del líder y de los demás integrantes del equipo.
“No obstante, el trabajo en equipo no es simplemente la sumatoria de aportes individuales, sino más bien, un grupo de personas trabajando de manera coordinada en la ejecución de un proyecto, de manera tal que es el equipo el que responde del resultado final y no las personas que lo conforman”, puntualiza Castellanos.
Por eso, uno de los factores críticos de éxito es el empleo de las llamadas “habilidades sociales” de la inteligencia emocional. “Es precisamente en el tipo de relación y de interacciones que se producen a diario entre los miembros de un equipo, lo que más contribuye con su efectividad”, resalta la experta consultada por LA GACETA.
Es habitual que en un equipo de trabajo coexistan conductas, ideas, opiniones, conversaciones y observaciones marcadas por uno u otro instinto. “Las personas que conforman un equipo deben ser capaces de sobrevivir, ya no individualmente sino desde su propia capacidad social; porque es justamente la supervivencia del equipo lo que garantiza la propia”, indica Castellanos.
El tipo de conversaciones e interacciones que se dan entre los miembros -del tipo que sean y por los canales que ocurran-, determina lo que es posible o no para el equipo. “Cada paso que somos capaces de dar en el desarrollo de nuestra inteligencia emocional social nos hace crecer también como personas”, dice la especialista en recursos humanos.
A medida que aprendemos a comportarnos efectivamente en diversos grupos y/o equipos estamos también creciendo individualmente y ya no nos sentimos tan tironeados por nuestras conductas instintivas de supervivencia individual o socialización, sino que las integramos de tal modo que al ser más competentes socialmente, se amplían nuestras posibilidades de sobrevivir en el mundo actual, finaliza la directora de Latincoaching. La clave, según Castellanos, siempre estará en compartir los esfuerzos, intensificar el diálogo, difundir ideas y llevar un buen trato.

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