La crisis no debe inmovilizar a las empresas

Todo conflicto financiero afecta los servicios, los productos, la rentabilidad y hasta el prestigio de la firma. Pero la alta gerencia o su cuerpo de conducción puede adoptar caminos para llevar a destinos exitosos la organización.

SEGUIR ADELANTE. Operadores de la Bolsa de Franckfurt observan sin descanso los indicadores económicos. La crisis no frena la actividad empresaria.
SEGUIR ADELANTE. Operadores de la Bolsa de Franckfurt observan sin descanso los indicadores económicos. La crisis no frena la actividad empresaria.
18 Noviembre 2008

El futuro de las organizaciones no será un paraíso. La cada vez más cercana recesión cambia el humor interno en cualquier empresa y pone sobreaviso a la alta gerencia y a los empleados.
En el medio están los encargados de las áreas de Recursos Humanos que tienen la difícil misión de "bajar la pelota" y distribuir el juego para que el pánico y la incertidumbre no terminen por afectar -sobremanera- la productividad de la compañía.
La crisis internacional plantea a los responsables del manejo de personal una máxima que, según la directora de la consultora Whalecom, Paula Molinari, se resume en "esperar lo inesperado".
"No sabemos cuáles serán las reglas de juego, pero se puede convertir un momento amenazante en otro de oportunidades para aquellos que se adapten al nuevo escenario", dijo la experta ante un nutrido grupo de conductores de Recursos Humanos de empresas instaladas en la provincia y convocadas por la Fundación del Tucumán. Toda crisis afecta los servicios, los productos, la rentabilidad y hasta el prestigio de la empresa. Pero frente a ella, la alta gerencia o su cuerpo de conducción pueden adoptar dos caminos, según indica Molinari:
 Con la visión tradicional de que un evento financiero negativo puede destruir o afectar a toda la empresa.
Con una visión estratégica, es decir, considerar la crisis como un momento decisivo, un punto de inflexión, hacia algo peor o mejor.
Explicó Molinari que, de acuerdo con esta última vertiente, los ejecutivos o mandos medios pueden apelar a principios de la Psicología positiva, aquellos según los cuales el bienestar no necesariamente está relacionado con el dinero. "Mantener un buen clima laboral contribuye a mitigar la crisis", indica la especialista. Y, en este marco, surge un rol casi inevitable para los encargados de Recursos Humanos y los gerentes: el de comunicador de crisis.
En este aspecto, Molinari considera que es necesario tener en cuenta varios aspectos para poder salir airoso de la situación:
 Definir el problema (cuáles son los objetivos de comunicación).
Manejar la información relevante (buscar las fuentes de comunicación).
Centralizar la comunicación (necesidad de contar con un equipo de crisis).
 Comunicar a tiempo, con frecuencia y directamente a los afectados (internos y externos) las decisiones que se toman.
"La gente, en cualquier empresa, tiene la necesidad de ver la gerencia tranquila y, ante la crisis, su presencia comunicando las decisiones", remarca Molinari. En ese aspecto, el ejecutivo se convierte en una suerte de semáforo, que marca el ritmo de la empresa, de acuerdo con el talante que tenga. "Por eso, el mejor líder es aquel que regula y controla la serotonina (una aminas biógenas que se encuentran en cantidad en aquellos lugares del cerebro que dirigen el estado de ánimo y el afecto y permite controlar el estrés y la euforia)", remarca la especialista. La fórmula para afrontar una crisis dentro de cualquier empresa pasa, según Molinari, por un contacto cara a cara entre los líderes y el equipo, en el que el capital humano será la ficha de un tablero nuevo, en el que la crisis aún no permite vislumbrar las reglas de juego. La consigna es tener en claro que no todo está perdido y que todo es posible.

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