MAR DEL PLATA (Enviado especial, Juan Carlos Di Lullo).- La cantidad de filmes que se proyectan durante las 10 jornadas que abarca el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata resulta impresionante. Pero esta cantidad de títulos es la que ha superado la selección que se realiza durante la preparación de la muestra. Para conocer los entretelones de este proceso, LA GACETA dialogó con el director artístico del festival, Fernando Martín Peña. "El problema principal es lograr un grupo humano que pueda funcionar con la armonía necesaria. Nosotros tenemos 11 programadores y trabajamos bajo una instancia democrática y una dictatorial. Hemos dividido en grupos a los 11 programadores y los obligamos a debatir entre ellos. Con eso logramos priorizar el perfil del festival por sobre el perfil de cada uno de los programadores", dijo Peña, y detalló que en cada una de esas comisiones o comités se deben exponer las razones por las cuales se ha elegido cada una de las películas. "Esa es la parte democrática. Luego viene la dictadura, que somos José (Martínez Suárez, presidente del festival) y yo, que aprobamos o no el material y terminamos de darle forma", dijo. Peña aclaró que este año no se partió de secciones determinadas. "Tratamos de ser representativos de la mayor cantidad posible de material interesante que se produce en todo el mundo y que no nos llega. Es paradójico que haya cada vez más canales de TV y que sin embargo pasen siempre las mismas películas", agregó.
Cada uno puede definir su festival
Peña sostiene que los festivales funcionan como un circuito alternativo ya que la falta de salas de arte conspira contra la formación de un público que pueda apreciar la creciente producción de un mundo en el que tecnológicamente es cada vez mas fácil hacer una película. Consultado acerca del impresionante volumen que representa la oferta de títulos del Festival, Peña respondió que no se espera que el publico vea todo, sino que cada uno defina por elección su propio festival.









