Una epopeya deslumbrante

Hay que reconocer que el filme, en el sentido visual, es inmensamente superior. Incluso tiene escenas que son pura poesía.

Tema: Frodo, portador del anillo, y su inseparable amigo Sam se dirigen a Mordor para destruir la alianza; los otros dos hobbits, Merry y Pippin, han sido secuestrados por los Orcos. Aragorn, el elfo Legolas y el enano Gimli se disponen a acudir en su rescate.
Crítica: ¿En qué nos habíamos quedado la última vez? Esa es la pregunta que brota en la escena inicial de esta segunda entrega de "El señor de los anillos". Y justo cuando el público cree que va a ver más de lo mismo, surge inesperada pero imponente una escena que desborda la mirada. Gandalf lucha contra el Balrog encarnizadamente mientras ambos caen en el abismo interminable de Khazad-Dum. "Las dos torres" ha comenzado. La primera parte de "El señor de los anillos" recorrió el mundo y a su paso los críticos la aclamaron como una joya imprescindible. Pues bien, hay que reconocer que "Las dos torres", en el sentido visual, es inmensamente superior. Incluso tiene escenas que son pura poesía, como esas en las que Aragorn recuerda su relación con la princesa Arwen. Un mérito aún mayor del director Peter Jackson -además de la epopeya logística de filmar las tres películas de un tirón- es que no se preocupa mayormente por insertar explicaciones, datos o referencias en cuanto a lo ya sucedido: deja que la imagen hable por sí misma. Y que cada cual comprenda hasta donde conozca de las fuentes literarias. De esta forma, el deleite de las más de tres horas de esta producción no tiene comparación con ninguna otra cinta del género. El filme captura de lleno la épica de las letras de J.R.R Tolkien y, si bien se permite muchas alteraciones respecto del libro, estas modificaciones no perjudican la historia. Por el contrario, la enriquecen. En esta segunda entrega aparece en escena otro personaje que ya se había asomado en "La comunidad del anillo" pero siempre como una sombra. Se trata de Gollum, un ser con apariencia decadente que carga el peso de una esquizofrenia severísima producto de haber poseído el anillo en el pasado. Gollum es un milagro virtual, es magia pura en la pantalla. Su mímica, sus ojos tremendamente expresivos, su dualidad fantásticamente expresada, su voz similar a lo que Tolkien expresó con letras, literalmente se roban la película. A los no familiarizados con el mundo mágico de la Tierra Media, el filme podrá resultarles un poco largo, pero los fans de Tolkien agradecerán esa extensión. Conclusión: una joya visual y un portento de avances en la industria cinematográfica. Los Oscar se les han negado a películas de ficción como "La guerra de las galaxias" o "ET". La pregunta es: ¿qué tanto influirán las alteraciones respecto de la historia original de Tolkien para que "Las dos torres" pueda obtener la dorada estatuilla?

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