Revive la tendencia de llevar al cine la vida de cantantes

Darle imagen a un éxito sonoro convoca a la música de la caja registradora, que no deja de encantar a los que deciden negocio del entretenimiento.

DEL ESCENARIO A LA GRAN PANTALLA. Eminem interpreta a un joven blanco que supera su miedo a fracasar en el mundo negro del hip hop.
DEL ESCENARIO A LA GRAN PANTALLA. Eminem interpreta a un joven blanco que supera su miedo a fracasar en el mundo negro del hip hop.
Cantantes y actores, o los dos en uno, son una constante en el cine. Darle imagen a un éxito sonoro convoca esa otra música, la de la caja registradora, que no deja de encantar a los que deciden respecto del negocio del entretenimiento. Hoy es Eminem, cuyo primer filme bate récord de taquilla en Estados Unidos y llegará en febrero a Tucumán, pero hay unos cuantos antes que él. Claro, los Beatles, cuándo no. No necesariamente los primeros, pero en "Anochecer de un día agitado" que recuerda lo mejor de la comedia americana mezclado con lo más sabroso de la Nouvelle Vague, la ola realista del Free Cinema y las canciones de los Fab Four, aparece toda la potencia de ese grupo con el que los jóvenes empezaron a tener, en el mundo, su propia cultura.
Pero no hace falta irse a Londres para encontrar la biografía filmica de un cantante. En 1974, el vernáculo Palito Ortega, antes de dedicarse a la política, filmó "Yo tengo fe" de Enrique Carreras. Aquel Palito Ortega se hizo filmar su propia historia (que, créase o no, fue una sensación en el Festival de Berlín ese año; fuera de competencia, se aclara).
Otra que se hizo filmar su propia vida fue Madonna. Se llamó "La reina de la noche" y fue filmada en 1991 por Alek Keshishian. Este sí que es un documental. La diva -esta era su época Vogue- se muestra tal cual es: talentosa, caprichosa, dulce, insoportable, sensual, tiránica y con una imaginación para reinventarse a toda prueba. Una artista mayor que se desnuda (no se interprete de manera literal) en un filme apasionante. "Partes privadas" (1997), de Betty Thomas, es una pequeña joyita. No se trata de un cantante, y quizá el público masivo no lo conozca. Se trata del ídolo de la radio Howard Stern que, en clave de comedia loca, interpreta su propia historia, sin dejar de mencionar con nombre y apellido a los ejecutivos de la NBC que lo boicoteaban. Ni cómo se rió por radio cuando su mujer perdió un embarazo. Lo más curioso de esto es que nunca deja de ser una amable comedia. Nunca, tampoco, se estrenó comercialmente en la Argentina. Como se ve, ahora que debuta en el cine en la película "8 Mile", Eminem no es el primero que pula su imagen para la pantalla.
Pero si sus legiones de admiradores -los álbumes de Eminem han vendido cerca de 30 millones de copias a nivel mundial- esperan una historia triunfadora de un chico blanco pobre de Detroit que encuentra el éxito en el mundo del rap, que se preparen para una sorpresa. "Existía la idea de que porque se trataba de Eminem, '8 Mile' sería la historia de una persona que pasa de la pobreza a la riqueza. Pero el hecho de que la película transcurre en una semana eliminó eso", dijo el director Curtis Hanson.
Lo que verán es una película en la cual un joven, iracundo y blanco de nombre Jimmy "Rabbit" Smith, Jr. enfrenta su propio miedo a fracasar en el mundo mayormente negro de discotecas de hip hop. (Especial)

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