La epopeya sacude a Tucumán

El estreno en esta provincia congregó a una multitud de adolescentes y jóvenes que confesaron su fascinación por la saga de J.R.R. Tolkien.

Como exhortaba Groucho Marx en una de sus más célebres escenas cómicas: "¡Es la guerra! ¡Traed madera!". Y es que precisamente de ambos componentes se presenta bien surtida "Las dos torres", la esperada segunda parte de la trilogía "El señor de los anillos" que se estrenó esta semana en Tucumán. Precedida de un impresionante éxito de taquilla y de crítica, el filme ratificó que en Tucumán la saga tiene una legión de adeptos. Y si no, basta comprobar cómo se llenan las salas de los cines en cada función. El jueves, día en que se estrenó la película en estas latitudes, la sala tuvo un lleno total. "Muy pocas veces se ve este fenómeno de público. Creo que, en mi caso, pude verlo sólo con ?Titanic? o ?El señor de los anillos: la comunidad del anillo?", comentó Diego Ramos, de 32 años mientras hacía cola para entrar a la sala.
En esta ocasión, los engranajes de la mítica historia de J.R.R. Tolkien vuelven a ponerse en marcha para hacer gala de todo su potencial bélico. No sólo las razas de la Tierra Media tratarán de aplacar el avance de las fuerzas del Mal, encarnadas por Sauron y sus sicarios, sino que también la naturaleza -mediante la figura de los árboles Ents, sabios protectores de los bosques- emprenderá su particular rebelión contra el devastador poder del Señor Oscuro. "Esta versión es mucho mejor que la primera. Tiene acción, ternura y muchos efectos especiales que es lo que más me gusta", señaló Damián Martínez, de 22 años al finalizar el estreno de la película. "Las tres horas del filme ni siquiera se sienten", declara, por su parte, Marcela Díaz, una adolescente de 17 años que se confieza fanática de los libros de Tolkien. Un fanatismo que comparte con otros cientos de jóvenes y que, a lo largo de la proyección, se manifiesta en forma de aplausos, silbidos y gritos de euforia. Y, Si bien el 90% de los que se agolpan en los cines son adolescentes y jóvenes, hay también algunos adultos que ya se volvieron verdaderos devotos de la saga. "Yo vi el primer filme y me gustó mucho. Espero que este esté a su altura", agregó Máximo Gómez, de 45 años, quien concurrió al estreno junto a su hijo Esteban de 14 años.

El real señor de los anillos
Pero hay alguien que es responsable de esta impresionante saga y del que poco se habla: el director Peter Jackson. Ahora se lo considera el maestro que ha sido capaz de trasladar al cine una trilogía ante la que muchos se estrellaron o tiraron la toalla. Pero Jackson ya era alguien antes de "El señor de los anillos". Nacido en la costera Pukerua Bay (Nueva Zelanda) el día de Halloween -¿casualidad? ¿predestinación?- de 1961, Jackson vio claro su destino cuando recibió de sus padres a los 8 años una primera cámara de super 8. Tras años de trabajo consiguió terminar su primer largo, "Bad taste" (Mal gusto) una sátira sobre la sangrienta invasión de unos repugnantes extraterrestres. Se proyectó en Cannes y causó sensación. A mediados de los 90 Jackson quería demostrar que era capaz de algo más que hacer reir con mucha hemoglobina y vísceras de animales. Debía evolucionar hacia un cine más adulto, y de ese crecimiento surgió "Criaturas celestiales", con una apabullante Kate Winslet. La película fue aplaudida por la crítica más sesuda, esa que jamás habría visto sus anteriores filmes salvo con una bolsa contra el mareo.
Hollywood le abrió definitivamente sus puertas y le ofreció la saga que lo ha hecho ganar un puesto de excepción en la historia del cine: "El señor de los anillos". Era un admirador de la obra de Tolkien y gracias a ella además de convertirse en triple candidato al Oscar (director, productor y guionista) consiguió erigirse como el primer realizador en rodar de una vez y sin interrupción tres filmes encadenados: "La comunidad del anillo" (2001), "Las dos torres" y "El regreso del rey" (que se estrenará en 2003). "Yo lo sigo desde ?Criaturas celestiales? y creo que está destinado a desbancar a Spielberg y a Cameron", comentó Darío Montenegro, de 35 años.

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