
Moscú.- La avería en el submarino atómico ruso “Nerpa” en el Mar de Japón, que causó 20 muertos, no es sólo el peor accidente de la flota naval desde el hundimiento del “Kursk” hace ocho años, sino que también arroja una nueva sombra de dudas sobre el estado de la infraestructura militar en la antigua Unión Soviética.
La Marina se apresuró en subrayar que el “Nerpa” todavía no está en servicio y desplazó la responsabilidad al constructor. El accidente se debió a que el sistema de extinción de incendios se activó por motivos desconocidos y liberó el mortalmente tóxico gas freón. Los 20 ocupantes muertos no llevaban máscaras de oxígeno. Otros 21 de los 208 ocupantes de la nave fueron hospitalizados por envenenamiento. El trágico accidente del submarino, que debía haber estado funcionando hace tiempo, despertó dudas entre los expertos sobre la capacidad de Rusia para emprender la urgente modernización de sus fuerzas armadas. Para Rusia, el accidente en el extremo suroriental del país significa un duro revés en varios frentes. Por una parte, la ex república soviética demuestra cada vez que puede su músculo militar, como con el anuncio del estacionamiento de misiles tácticos en respuesta al escudo antimisiles de Estados Unidos en Europa central.
Por otra, Rusia intenta posicionarse en el mercado internacional como proveedora de tecnología armamentista moderna a Venezuela, Libia o Siria. La Marina india había firmado un contrato de usufructo para dos submarinos “Nerpa” por U$S 650 millones. La construcción de la nave comenzó, según reportes no confirmados, en 1991. Problemas internos del astillero paralizaron las obras entre 1996 y 2004. La construcción del moderno portamisiles submarino “Yuri Dolgoruki” se mantiene inalterada, al igual que la de nuevos portahelicópteros.
Los buques de guerra con infraestructura completa transportarán en el futuro los pesados helicópteros Ka-27. Ahora los militares se preguntan hace tiempo cuándo rendirá frutos la anunciada modernización del presidente Dmitri Medvedev. (DPA)







