Tras las feroces críticas que le dedicó en su campaña, Obama visitó a Bush
El presidente electo y el saliente mantuvieron un histórico encuentro en la Casa Blanca para arreglar el traspaso. La crisis económica y la guerra en Irak fueron los temas principales. Michelle conoció su próximo hogar. Imágenes.
10 Noviembre 2008 Seguir en 
CHICAGO, Estados Unidos.- El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, visitó hoy la Casa Blanca para su primera reunión luego de las elecciones con el saliente mandatario George W. Bush, en un simbólico momento de la transición de Gobierno en Washington.
El actual jefe de Estado y la primera dama Laura Bush saludaron a Obama y a su esposa Michelle con sonrisas y apretones de mano, antes de iniciar un tour por la que será la casa del senador después del 20 de enero, cuando se realizará el traspaso de poder. Los dos hombres se dirigieron al Salón Oval, donde se espera que discutan sobre la crisis financiera mundial, los conflictos en Irak y Afganistán, la amenaza de ataques terroristas y otros desafíos que el republicano legará a su sucesor.
Se trata del primer encuentro cara a cara entre Obama y Bush, en una visita llena de simbolismo, luego de la arrasadora victoria del demócrata sobre el candidato republicano, John McCain, que lo convertirá en el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos.
El mandatario electo criticó en repetidas ocasiones a Bush durante su campaña por sus "fracasos políticos" y sostuvo que el jefe de Estado tiene que responder muchas preguntas luego de ocho años de Gobierno. Sin embargo, no hubo señales de tensión cuando Obama salió de la limusina.
"Por supuesto que tienen diferencias, pero ambos aman a su país por igual y es ese amor lo que pondrán en primer lugar. Trabajarán juntos para asegurar que tienen todo lo que necesitan para avanzar", indicó la portavoz de la Casa Blanca Dana Perino, quien aseguró además que Bush comprende que la animosidad de la campaña es parte de hacer política.
Ambos líderes pasearon juntos por la serie de columnas del exterior de la Casa Blanca, conversando amigablemente. Se detuvieron brevemente para posar para las cámaras, pero no declararon nada antes de que el mandatario invitara a su sucesor a ingresar al Salón Oval. En tanto, la primera dama llevó a Michelle al interior para que visite el que pronto se convertirá en el hogar de la familia.
Un sueño cumplido
Los presidentes entrantes visitan la Casa Blanca luego de las elecciones y antes de la inauguración del nuevo Gobierno, pero generalmente esperan más que Obama, quien tomó la invitación de Bush a sólo seis días de su triunfo electoral. La rapidez con que se organizó la visita resalta la sensación de urgencia en el proceso de transición.
Será el primer traspaso de poder en tiempos de guerra en cuatro décadas y se produce en medio de las turbulencias económicas en Estados Unidos que afectan cada vez más al resto del mundo. "Garantizar una transición sin fisuras es la primera prioridad en lo que me queda de mandato", prometió Bush.
El republicano señaló que mantendrá a Obama informado sobre las decisiones importantes que tome en los próximos dos meses, particularmente en temas relacionados con la convulsionada economía y la guerra en Irak. El sábado, el presidente será el anfitrión de una cumbre mundial en Washington por la crisis financiera. Se prevé que Obama no asista al evento.
Bush elogió la victoria de su sucesor -hijo de un keniata negro y una estadounidense blanca- como un "sueño cumplido" para los derechos civiles. (Reuters-DPA)
El actual jefe de Estado y la primera dama Laura Bush saludaron a Obama y a su esposa Michelle con sonrisas y apretones de mano, antes de iniciar un tour por la que será la casa del senador después del 20 de enero, cuando se realizará el traspaso de poder. Los dos hombres se dirigieron al Salón Oval, donde se espera que discutan sobre la crisis financiera mundial, los conflictos en Irak y Afganistán, la amenaza de ataques terroristas y otros desafíos que el republicano legará a su sucesor.
Se trata del primer encuentro cara a cara entre Obama y Bush, en una visita llena de simbolismo, luego de la arrasadora victoria del demócrata sobre el candidato republicano, John McCain, que lo convertirá en el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos.
El mandatario electo criticó en repetidas ocasiones a Bush durante su campaña por sus "fracasos políticos" y sostuvo que el jefe de Estado tiene que responder muchas preguntas luego de ocho años de Gobierno. Sin embargo, no hubo señales de tensión cuando Obama salió de la limusina.
"Por supuesto que tienen diferencias, pero ambos aman a su país por igual y es ese amor lo que pondrán en primer lugar. Trabajarán juntos para asegurar que tienen todo lo que necesitan para avanzar", indicó la portavoz de la Casa Blanca Dana Perino, quien aseguró además que Bush comprende que la animosidad de la campaña es parte de hacer política.
Ambos líderes pasearon juntos por la serie de columnas del exterior de la Casa Blanca, conversando amigablemente. Se detuvieron brevemente para posar para las cámaras, pero no declararon nada antes de que el mandatario invitara a su sucesor a ingresar al Salón Oval. En tanto, la primera dama llevó a Michelle al interior para que visite el que pronto se convertirá en el hogar de la familia.
Un sueño cumplido
Los presidentes entrantes visitan la Casa Blanca luego de las elecciones y antes de la inauguración del nuevo Gobierno, pero generalmente esperan más que Obama, quien tomó la invitación de Bush a sólo seis días de su triunfo electoral. La rapidez con que se organizó la visita resalta la sensación de urgencia en el proceso de transición.
Será el primer traspaso de poder en tiempos de guerra en cuatro décadas y se produce en medio de las turbulencias económicas en Estados Unidos que afectan cada vez más al resto del mundo. "Garantizar una transición sin fisuras es la primera prioridad en lo que me queda de mandato", prometió Bush.
El republicano señaló que mantendrá a Obama informado sobre las decisiones importantes que tome en los próximos dos meses, particularmente en temas relacionados con la convulsionada economía y la guerra en Irak. El sábado, el presidente será el anfitrión de una cumbre mundial en Washington por la crisis financiera. Se prevé que Obama no asista al evento.
Bush elogió la victoria de su sucesor -hijo de un keniata negro y una estadounidense blanca- como un "sueño cumplido" para los derechos civiles. (Reuters-DPA)







