08 Noviembre 2008 Seguir en 
WASHINGTON, Estados Unidos.- Si Barack Obama pensaba que después de ganar las elecciones iba a descansar, la realidad le está demostrando lo contrario. Su vida como presidente electo es más ajetreada que la de un candidato en frenética campaña.
Desde recibir cada mañana el reporte de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), hasta elegir a su equipo de colaboradores, pasando por las charlas con varios líderes mundiales, su menú estuvo repleto de desafíos.
Quizás por ello, el aún senador por Illinois comenzó cada día con una sesión en el gimnasio a fin de prepararse mental y físicamente para una apretada agenda. Después de apenas dejarse ver en público desde su noche triunfal -el martes- una de las primeras apariciones fue saliendo de su clase con zapatillas y pantalones deportivos.
Mientras la mayoría del país estaba todavía celebrando la históricallegada del primer negro a la Casa Blanca, el futuro mandatario buscaba formar rápidamente un equipo con el que afrontar un buen número de asuntos urgentes, especialmente una economía en crisis y las guerras en Irak y en Afganistán.
"No subestimo la enormidad de la tarea que hay por delante",aseguró el viernes en su primera conferencia de prensa, diseñada para dar una imagen de presidente e inspirar confianza en los ciudadanos a los que liderará desde el 20 de enero. La escenificación fue cuidada. A su derecha estaba su vicepresidente, Joe Biden, y a su izquierda su jefe de gabinete, Rahm Emanuel, cuya designación representó la primera gran decisión de Obama y le acarreó críticas.
Los republicanos argumentan que Emanuel es incapaz de trabajar de manera bipartidista, lo que incumple la promesa de gobernar desde el centro. Detrás de ellos se encontraban los miembros de su grupoeconómico, designados para poner los cimientos del plan de recuperación.
No fue el único equipo que el afroamericano conformó estos días. John Podesta, antiguo jefe de gabinete del presidente Bill Clinton, y otros dos asesores de confianza fueron contratados el miércoles para supervisar el proceso de transición desde la administración de George W. Bush.
El pase a los republicanos moderados
Además, trascendió la semana que viene empezará a revelar algunos de los nombres que compondrán su equipo. Según asesores cercanos, citados por la prensa estadounidense, Obama está considerando una lista conformada por gestores con amplia experiencia en el Gobierno federal, algunos de ellos del Partido Republicano.
Al nombre de Emanuel se añade uno de los colaboradores más cercanos a Obama durante la campaña electoral: Robert Gibbs, que podría convertirse en portavoz de la Casa Blanca. Otro de los nombres que cobran fuerza es el de Timothy Geithner, presidente de la Reserva Federal de Nueva York desde 2003, al que muchos consideran una opción para el puesto de Secretario del Tesoro.
Para lograr un plan coherente de retirada de Irak, el mandatario electo cuenta con varias chances conectadas de alguna manera con el Partido Republicano. Una es mantener al actual secretario de Defensa, Robert Gates. La otra es convocar al senador por Nebraska Chuck Hagel.
Día a día
Mientras tanto, al día siguiente de su consagración, Obama probó su primer bocado de las enormes responsabilidades de la presidencia. Autoridades de inteligencia se sentaron con él en Chicago para compartir algunos de los secretos más importantes del país.
También agarró el teléfono para hablar con jefes de Estado de todo el mundo. Entre ellos se encontraron los presidentes de Canadá, de Australia, de Gran Bretaña, de Francia, de Alemania, de Israel, de Japón, de México, de España y de Corea del Sur. Muchos más enviaron cartas de felicitación, pero no todos obtuvieron respuesta.
Uno de ellos fue el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, cuyasaspiraciones nucleares representan uno de los mayores desafíos de su presidencia. Obama se comprometió a "revisar" la carta de Ahmadineyad, pero rechazó decir cuándo cumpliría la promesa electoral de establecer contactos con Teherán, igual que con Venezuela y con Cuba.
"Quiero tener mucho cuidado de enviar las señales correctas almundo, aún no soy presidente y no lo seré hasta el 20 de enero", afirmó. También contactó a las otras cuatro personas que pueden describir el trabajo al que se enfrenta: los ex presidentes Jimmy Carter, George Bush padre, Clinton y el actual inquilino de la Casa Blanca, con el que además se reunirá el lunes.
Con todas esas tareas ya eliminadas de la lista, Obama aúnencontraba dificultades para cumplir una de sus primeras promesas como presidente: recompensar a sus hijas Malia, de 10 años, y Sasha, de 7 años, con un perro por el tiempo que no pasó con ellas durante los casi dos años de campaña... (Especial-DPA)
Desde recibir cada mañana el reporte de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), hasta elegir a su equipo de colaboradores, pasando por las charlas con varios líderes mundiales, su menú estuvo repleto de desafíos.
Quizás por ello, el aún senador por Illinois comenzó cada día con una sesión en el gimnasio a fin de prepararse mental y físicamente para una apretada agenda. Después de apenas dejarse ver en público desde su noche triunfal -el martes- una de las primeras apariciones fue saliendo de su clase con zapatillas y pantalones deportivos.
Mientras la mayoría del país estaba todavía celebrando la históricallegada del primer negro a la Casa Blanca, el futuro mandatario buscaba formar rápidamente un equipo con el que afrontar un buen número de asuntos urgentes, especialmente una economía en crisis y las guerras en Irak y en Afganistán.
"No subestimo la enormidad de la tarea que hay por delante",aseguró el viernes en su primera conferencia de prensa, diseñada para dar una imagen de presidente e inspirar confianza en los ciudadanos a los que liderará desde el 20 de enero. La escenificación fue cuidada. A su derecha estaba su vicepresidente, Joe Biden, y a su izquierda su jefe de gabinete, Rahm Emanuel, cuya designación representó la primera gran decisión de Obama y le acarreó críticas.
Los republicanos argumentan que Emanuel es incapaz de trabajar de manera bipartidista, lo que incumple la promesa de gobernar desde el centro. Detrás de ellos se encontraban los miembros de su grupoeconómico, designados para poner los cimientos del plan de recuperación.
No fue el único equipo que el afroamericano conformó estos días. John Podesta, antiguo jefe de gabinete del presidente Bill Clinton, y otros dos asesores de confianza fueron contratados el miércoles para supervisar el proceso de transición desde la administración de George W. Bush.
El pase a los republicanos moderados
Además, trascendió la semana que viene empezará a revelar algunos de los nombres que compondrán su equipo. Según asesores cercanos, citados por la prensa estadounidense, Obama está considerando una lista conformada por gestores con amplia experiencia en el Gobierno federal, algunos de ellos del Partido Republicano.
Al nombre de Emanuel se añade uno de los colaboradores más cercanos a Obama durante la campaña electoral: Robert Gibbs, que podría convertirse en portavoz de la Casa Blanca. Otro de los nombres que cobran fuerza es el de Timothy Geithner, presidente de la Reserva Federal de Nueva York desde 2003, al que muchos consideran una opción para el puesto de Secretario del Tesoro.
Para lograr un plan coherente de retirada de Irak, el mandatario electo cuenta con varias chances conectadas de alguna manera con el Partido Republicano. Una es mantener al actual secretario de Defensa, Robert Gates. La otra es convocar al senador por Nebraska Chuck Hagel.
Día a día
Mientras tanto, al día siguiente de su consagración, Obama probó su primer bocado de las enormes responsabilidades de la presidencia. Autoridades de inteligencia se sentaron con él en Chicago para compartir algunos de los secretos más importantes del país.
También agarró el teléfono para hablar con jefes de Estado de todo el mundo. Entre ellos se encontraron los presidentes de Canadá, de Australia, de Gran Bretaña, de Francia, de Alemania, de Israel, de Japón, de México, de España y de Corea del Sur. Muchos más enviaron cartas de felicitación, pero no todos obtuvieron respuesta.
Uno de ellos fue el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, cuyasaspiraciones nucleares representan uno de los mayores desafíos de su presidencia. Obama se comprometió a "revisar" la carta de Ahmadineyad, pero rechazó decir cuándo cumpliría la promesa electoral de establecer contactos con Teherán, igual que con Venezuela y con Cuba.
"Quiero tener mucho cuidado de enviar las señales correctas almundo, aún no soy presidente y no lo seré hasta el 20 de enero", afirmó. También contactó a las otras cuatro personas que pueden describir el trabajo al que se enfrenta: los ex presidentes Jimmy Carter, George Bush padre, Clinton y el actual inquilino de la Casa Blanca, con el que además se reunirá el lunes.
Con todas esas tareas ya eliminadas de la lista, Obama aúnencontraba dificultades para cumplir una de sus primeras promesas como presidente: recompensar a sus hijas Malia, de 10 años, y Sasha, de 7 años, con un perro por el tiempo que no pasó con ellas durante los casi dos años de campaña... (Especial-DPA)







