Un horizonte todavía difuso

Análisis. Por Jonathan Lynn - agencia Reuter.

08 Noviembre 2008

GINEBRA.- Con Barack Obama presidente, los socios comerciales de Estados Unidos se enfrentan con un hombre con un fuerte instinto internacionalista, pero que al mismo tiempo está comprometido a defender el empleo de sus ciudadanos. En momentos en que la necesidad de estímulo económico es igualada por la presión para ajustar la regulación, el político que atrae tanto el respaldo de los sindicatos como el que quiere que Estados Unidos se beneficie de la integración global podría no obstante encontrarse con las manos atadas.
El quiere reformar el acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México, para reforzar los estándares laborales y ambientales. También pretende una línea dura con China, por su enorme y creciente superávit comercial bilateral. Sin embargo, el alza del 18% que registraron las exportaciones de EEUU en los ocho primeros meses de este año es uno de los pocos puntos positivos en una economía que ya estaba en contracción en el tercer trimestre, y ningún presidente estadounidense puede darse el lujo de desatender el comercio.
Según expertos, cuando habla en términos generales, es fuertemente pro comercio, pro globalización y en favor de un mundo interconectado. Pero no parece un paladín del libre comercio, sino más bien un internacionalista, dicen. El canciller brasileño Celso Amorim también rechaza la idea de que los demócratas de Obama son proteccionistas.
El primer indicio del enfoque de Obama respecto del comercio podría conocerse el 15, dos meses antes de que asuma la presidencia, en una cumbre en Washington para discutir la crisis financiera.

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