El equipo económico sigue en vestuarios
Barack Obama prometió ir al rescate de la clase media y proclamó a la industria automotriz como la columna vertebral de Estados Unidos. Apenas 15 minutos duró la primera conferencia de prensa del mandatario electo. Se presentó flanqueado por Biden, el vice electo, y Emanuel, que será su jefe de gabinete.
WASHINGTON.- La tradición ha enseñado que en cuanto un nuevo presidente es elegido, todo lo que sale de su boca es “oficial”. Eso es lo que empezó a hacer ayer Barack Obama, cuando en su primera conferencia de prensa como mandatario electo prometió afrontar la crisis económica “de cabeza” e “inmediatamente después” de tomar posesión del cargo, el 20 de enero. También anunció que pondrá en marcha un plan de rescate para la clase media, que extenderá los beneficios de desempleo y que habilitará un nuevo plan de estímulo para los ciudadanos si el Congreso no lo hace antes. El objetivo, puntualizó, es dar todos los pasos necesarios para reducir la crisis del crédito, ayudar a las familias trabajadoras y restaurar el crecimiento y la prosperidad.
La espina dorsal
Además, aseguró que buscará soluciones para el impacto de la crisis financiera en otros sectores de la economía, entre los que citó pequeños negocios, y las administraciones estatales y municipales. Y, específicamente, anunció que pidió a su equipo de transición que diseñe medidas para ayudar a la industria automotriz a ajustarse, superar la crisis y producir coches de consumo eficiente. “La industria automotriz es la columna vertebral de la industria manufacturera estadounidense, y una parte crítica de nuestro intento de reducir nuestra dependencia del petróleo extranjero”, declaró.

Sin apuros
La conferencia de prensa realizada en el hotel Hilton de Chicago fue breve: apenas quince minutos de preguntas, después de abrir el acto con una declaración de unos cinco minutos. Sabedor de que había una gran expectativa al respecto, aclaró que no apurará el nombramiento de su equipo de gobierno, aduciendo que quiere actuar con la velocidad adecuada para asegurarse de tomar las decisiones correctas. “Cuando tengamos un anuncio que hacer en cuanto a un nombramiento de gabinete, lo haremos. No hay duda de que la gente quiere saber quién será parte de nuestro equipo”, dijo. “Quiero actuar con la prisa adecuada, pero quiero poner énfasis sobre ‘adecuada’ como sobre ‘prisa’”, advirtió. “Creo que es muy importante que en los puestos clave tanto en el equipo económico como en el de seguridad nacional se haga bien, para cometer errores”, afirmó.
Toque de distensión
El momento más distendido de su comparecencia llegó cuando explicó que buscaba un perro para la familia, tal como se lo prometió a sus hijas Malia y Sasha. Obama explicó que para ello debe conjugar dos criterios: la familia quiere adoptar un animal que esté en una perrera, pero Malia es alérgica. “Muchos perros de perrera son mestizos, como yo. Así que, ver si somos capaces de equilibrar esas dos cosas creo que va a ser un asunto estresante en la casa de los Obama”, dijo sonriendo.

El que manda
El aún senador por Illinois compareció después de reunirse con su consejo de asesores económicos para la transición. A su lado se presentaron los dos pilares en los que quiere que se base su gestión: a su derecha, el vicepresidente electo, Joe Biden; y a la izquierda, su futuro jefe de gabinete, Rahm Emanuel. Aunque delineó muy claramente las medidas que tomará para sacar a Estados Unidos de la crisis, y aseguró que “sin duda” se necesitan más medidas, Obama quiso dejar muy en claro que no pretende interferir con la labor del actual presidente, George W. Bush. “Sólo hay un presidente y un gobierno en un momento dado. No soy yo y no lo seré hasta el 20 de enero”, sentenció. Obama se mostró convencido de que el simple cambio en la Casa Blanca ayudará a resolver la crisis. “Un nuevo presidente puede hacer mucho para restaurar la confianza”, dijo.
Una carta para releer
El futuro presidente se mostró muy prudente en las escasas respuestas que dio a la prensa sobre otros asuntos. Especialmente significativo fue cómo rechazó precisar cuándo enviará sus primeros representantes para hablar con los dirigentes de Cuba, Venezuela, Siria e Irán, como prometió en la campaña. Al ser preguntado sobre la felicitación del presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, aseguró que prefiere revisar el contenido de la carta antes de contestar, aunque insistió en que es inaceptable que Irán obtenga la bomba atómica. en la misiva, Ahmadinejad lo insta a aplicar una política más justa en Oriente Medio.
En otro momento, Obama confirmó que el jueves recibió un reporte secreto del más alto nivel, y se cuidó mucho de criticar a la comunidad de inteligencia. “Nuestro proceso de inteligencia puede siempre mejorar”, destacó. Aseguró, además, que habló con los tres ex presidentes de Estados Unidos vivos (Jimmy Carter, George Bush padre y Bill Clinton) y que todos le ofrecieron su ayuda.
El carisma pudo más que el nombre
La comunidad judía estadounidense votó masivamente por Obama y, lejos de temer por antepasados musulmanes o por su segundo nombre, Hussein, se identificaron con su historia de segregación. “Una parte importante de la comunidad judía estaba preocupada sobre cuál sería su política hacia Israel y hacia Irán, pero la magia de este hombre logró dar vuelta las cosas”, dijo un académico de la Universidad de Miami. (Reuters-DPA)








