WASHINGTON. (Nadia Amarillo, especial para LA GACETA).- Con paciencia y buen humor, muchos ciudadanos hicieron largas filas para poder emitir su voto. En su gran mayoría, los polling places (colegios electorales) estuvieron ayer abiertos desde las 7.
Uno de ellos se instaló en la catedral Evangel, en Prince Georgia, Maryland, muy cerca de Washington DC. En ese local electoral estaban registrados en largas listas 300.000 votantes. En cada mesa había un jefe de jurado por cada partido. Acá se utilizó el voto electrónico, un sistema muy complicado. Los votantes debían primero registrarse una semana y media antes de la votación, y ayer debieron hacer largas colas. Al llegar a la mesa debía dar sus datos filiatorios completos, que un empleado cargaba en una tarjeta magnética similar a las de crédito.
El trámite
Hecho esto, el votante se dirigía hacia un box donde se hallaba una computadora. Al introducir su tarjeta quedaban sus datos registrados. Luego debía tocar con su dedo índice el nombre de su candidato, que aparecía en la pantalla, y así emitía su voto. A continuación, tecleaba next y hacía lo propio con los candidatos a legisladores de su preferencia. Cumplido el proceso, apretaba close , retiraba la tarjeta magnética, la entregaba a la autoridad de mesa y se retiraba. Si el ciudadano era no vidente, el sistema contaba con un auricular para seguir el proceso, en forma bastante complicada por cierto.
Gloria Moore, de 58 años, jefe de jurado en la catedral, dijo que durante las primeras cuatro horas habían votado 1.022 personas; de ellas 1.000 eran demócratas. No es extraño, ya que esa área es considerada bastión de este partido.

Con signos partidarios
Darcy Smith llegó junto con su marido para votar. Es discapacitada, por lo que no tuvo que hacer cola. Ante una pregunta sobre lo que significaba para ella la elección, contestó que votar era un derecho y un privilegio del ciudadano. Jason Patterson, un joven que arribó en compañía de su novia -clara seguidora de Obama a juzgar por la gorra que llevaba puesta-, dijo que ambos habían votado por el candidato afroamericano. Coincidieron en que el demócrata al frente de la Casa Blanca mejoraría las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo. “No tenemos otra opción; él es el cambio de nuestras vidas”, dijeron.
Madrugadores
Ya en horas de la noche, por radio se informaba que en distritos de Ohio había largas colas frente a los locales electorales, que a lo largo del día no se acortaron ni por un momento. Una mujer de Staten Island, en el Estado de Nueva York, llamó a la emisora NPR para quejarse de que ya a las 7, cuando abría el polling place, había 125 personas delante de ella para depositar su voto, pero que sólo había la quinta parte de las máquinas que generalmente funcionan en ese distrito electoral. La crítica por la falta de máquinas se oyó a lo largo y a lo ancho del país. Numerosos expertos habían advertido el lunes que esta irregularidad podía hacer que muchos perdieran el interés por votar, ya que se iban a encontrar con largas filas que avanzaban muy lentamente.











