En el mundo lo que más suena es la palabra recesión. Empresas de marcas reconocidas internacionalmente se cubrieron disminuyendo su plantel. Los cimbronazos financiero jaquean a todos los países del planeta. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner toma algunas medidas que pone los pelos de punta a los empresarios. En este contexto, ejecutivos y trabajadores se desenvuelven en un clima de inestabilidad, de inseguridad laboral porque no hay certeza de lo que puede suceder la próxima semana, el mes que viene y menos, el año que viene.
La crisis mundial ya se respira en cada empresa. Entre los empleados crece el temor por los despidos y las suspensiones, y preguntas acerca de qué hará el propietario de la firma y, por ende, qué pasara con su futuro laboral son más cotidianas. "Esto pone de manifiesto que la inseguridad y la pérdida de control que inspira el contexto general, a veces, pueden llevar a tomar decisiones apresuradas que terminan sumándole más problemas, al problema de la situación general", señala a LA GACETA José Blunda, especialista en Psicología en Organizaciones.
¿Cómo enfrentar estos tiempos de crisis? Blunda sugiere tres caminos para dar batalla:
Las crisis no sólo implican nuevos problemas, sino también nuevas oportunidades. La empresa de la que forma parte como propietario o empleado ha atravesado por numerosas crisis. "Sin lugar a dudas, no es esta la primera vez y seguramente lo hizo exitosamente, de lo contrario no estaría hoy en este proyecto", indica el experto. Seguramente, esa empresa ya superó pérdidas de grandes clientes, problemas internos o incremento de costos. "Antes de decisiones que entorpezcan, es importante analizar profundamente la nueva situación y recién tomar acción. Quizás puedan descubrirse nuevas oportunidades. El crecimiento de muchos empresarios, organizaciones y rubros se aceleró en situaciones de cambios en las reglas de juego", acota.
Buscar maneras creativas de resolver el problema. ¿Alguna vez en situaciones anteriores, involucró en el análisis de posibles acciones superadoras, a sus empleados? ¿Puede buscar con ellos soluciones que impliquen que los dos ganen y no que la conservación de que implique que el otro pierda? ¿Existe algún competidor, con el cual pueda entablar un diálogo honesto y frontal del tema? ¿Puede usar los servicios de algún profesional para buscar métodos de creatividad e innovación en estos momentos?
Volver la atención al círculo de influencia. Es innegable que estas situaciones preocupen y con razón. Pero hay que ser consciente de que generalmente la preocupación se mantiene si se focaliza sólo la atención en las variables en donde no se puede actuar. No se puede manejar el contexto mundial, pero sí se puede elaborar con los empleados un programa anticrisis o un plan para achicar gastos o para buscar nuevos mercados. Hay que recuperar el foco de atención en los temas y aspectos en donde se puede accionar y, sobre todo, desde un lugar de confianza y optimismo o acaso no superó exitosamente anteriores crisis.
"Está demostrado que superar estos momentos fortalece un proyecto y refuerza las relaciones con clientes y empleados", puntualiza Blunda. Frente a esa perspectiva, el especialista considera que el despido puede constituir una decisión que acelere consecuencias negativas para la empresa. "Genera tal grado de temor que hace que la gente disminuya su compromiso con el proyecto empresarial, con las metas de productividad", dice.







