Dos cantantes fueron, finalmente, los que encarrilaron el derrotero de la cumbre. Los términos "juventud" y "desarrollo", que componían la agenda de la reunión, habían quedado sepultados por el alud de críticas contra el capitalismo, contra Estados Unidos y contra los voraces de los mercados financieros con las que se florearon, a su turno, los líderes de la región durante las deliberaciones. Nada nuevo se dijo, salvo expresiones de unidad frente a la coyuntura.
Es poco probable que los gobiernos iberoamericanos den en la tecla, por sí solos, para solucionar la crisis financiera mundial. Es obvio que se trata de reestructurar un sistema, y que en ese trabajo debe participar la comunidad internacional en su totalidad.
La debacle financiera es, sin duda, grave, pero la crisis por la que atraviesa la juventud, particularmente la argentina, es gravísima y con pronóstico reservado. Sin embargo, tal cuadro de situación, en el que se combinan exclusión, drogas, inmoralidad y demás, no mereció ni una reflexión por parte de los responsables de los gobiernos, que ayer solo se limitaron a elogiar la iniciativa de dos artistas.
01 Noviembre 2008 Seguir en 
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