WASHINGTON.- Los aspirantes a la Casa Blanca, Barack Obama y John McCain, ingresaron en la cuenta regresiva a los comicios del martes con una puja final por el voto indeciso en Pennsylvania.
El demócrata desafió un clima adverso con un acto ante 9.000 personas y al aire libre, para demostrar que le restó importancia al hecho de que dos jóvenes neonazis habían planeado asesinarlo. Daniel Gregory Cowart, de 20 años; y Paul Michael Schlesselman, de 18, detenidos la semana pasada en Tennessee, admitieron en sede judicial que planeaban una masacre de afroamericanos, incluido el candidato presidencial. Afrontan graves cargos y hoy volverán a prestar declaración ante un juez de ese Estado.
Ante la multitud congregada en Chester, Obama consideró muy positivo que los grupos racistas hayan sido marginados de la campaña electoral. “Llegué a la conclusión de que a la gente no le importa de qué color es uno; lo que quiere saber es si las promesas se van a cumplir”, afirmó. Los enfervorecidos partidarios que se congregaron para verlo y oírlo soportaron una lluvia persistente y fríos vientos. “Si vemos este tipo de dedicación el día de las elecciones, no habrá manera de que no vayamos a traer el cambio a Estados Unidos”, dijo Obama a una semana de los comicios en los que se elegirá al sucesor de George W. Bush y se renovará gran parte del Congreso.
La chiflada
En cambio, y debido al mal tiempo, el republicano McCain, de 72 años, canceló un acto en el otrora pujante Estado industrial del este del país, que estaba previsto al aire libre y a 80 kilómetros del lugar donde habló su adversario de 47 años. El senador por Arizona prefirió celebrar un mitin bajo techo junto con su compañera de fórmula, Sarah Palin, en Hershey, Pennsylvania. McCain recibió ayer un nuevo golpe a su campaña cuando uno de los miembros de su propio equipo dijo anónimamente al sitio on line Politico.com que Palin era una chiflada.

Siete grandes batallas
Con el objetivo de lograr los 270 votos que necesita en el Colegio Electoral para ganar la Casa Blanca, Obama ha centrado sus esfuerzos casi exclusivamente en Estados en disputa inclinados a los republicanos, confiado en su ventaja en los sondeos y en fondos de campaña. El número de llamados “Estados de batalla” (battleground states) varía según analistas. Pero todos ellos incluyen siete fundamentales: Ohio, Florida, Pennsylvania, Colorado, Nevada, Nuevo México y Carolina del Norte. Y en todos ellos las encuestas dan ganador a Obama. Además, en todos ellos, excepto Pennsylvania, ganó el republicano Bush en 2004. Si los resultados de las encuestas se trasladasen a las elecciones del 4 de noviembre, la victoria de Obama sería histórica y se convertiría en el primer presidente negro de EEUU. (Reuters-AFP-NA)
Los ricos también quieren el cambio
Pese a que las clases adineradas tradicionalmente votan por los republicanos, y a que Barack Obama prometió subirles los impuestos si gana las elecciones, se ha producido un giro inesperado a favor del candidato negro. Los dos más ricos del país, Warren Buffett y Bill Gates, declararon ya que votarán por él. Gates donó U$S 2.300 a la campaña del demócrata en las primarias, y Buffett lo apoyó con U$S 4.600.








