La realidad azucarera hoy

José María Nougués - Ex ministro de Economía de la Provincia.

26 Octubre 2008

En el mundo económico, cuando algo no marcha bien, se publicitan los problemas y se demandan soluciones; en el mundo político, cuando algún sector está afectado y requiere de apoyos, recibe de inmediato la publicitación de lo que dicen que harán los que manejan el poder. En ambos casos nada se consigue por que todo queda, al final, en la queja o en la publicidad, sin las acciones posteriores que permitan que lo manifestado se concrete. El primer punto señalado es el que normalmente siguen los productores azucareros tucumanos, que plantean sus desventuras pero nada encaran en conjunto para superarlas. Similar es el caso de los políticos y sus políticas, las que siempre se anuncian con bombos y platillos pero nunca se materializan. Particularmente, en el caso del azúcar, confluyen los dos aspectos comentados. El primero porque el principal problema de hoy en la actividad es la falta de un nivel de precio acorde con los costos de producción para un producto que en un 58% es comercializado por el sector cañero y el 42%, por el sector industrial. Entre ambos se imputan culpas por los bajos precios sin buscar en conjunto la solución necesaria.
El daño que se ocasiona es cuantificable. Tomando como base el precio promedio obtenido, sobre vagón ingenio en 2001, de $ 0,355 el kilo, y aplicándole el incremento de los precios al consumidos entre el año base, y el actual, de 339,36%, el resultante es un precio de $ 1,206 por kilo, superior al existente en $ 0,18 centavos, es decir, un menor ingreso para la provincia de $ 172,8 millones de los que participa el sector cañero con $ 100,3 millones y el industrial con $ 72,5 millones a partir de una colocación de Tucumán en el mercado interno de 960.000 toneladas. El diferencial planteado en materia de precios también se da en lo político. La carne desde 2001 hasta este año subió un 451% en el kilogramo vivo y del 401% en el precio minorista, con un gasto anual per cápita para 64 kilos de consumo de $ 908,80. En el caso del azúcar, al precio actual y para un consumo de 41 kilos por año el gasto anual per cápita es de $ 42,84 y con precio ajustado sería de $ 49,20.
La necesidad de ajuste en los ingresos también tienen plena justificación en función de las inversiones que realizara el sector en estos últimos años. La superficie plantada con caña creció en 35.000 hectáreas, en el último lustro, con una inversión estimada en las nuevas plantaciones y a razón de $ 2.166 por hectárea de $ 97,5 millones. El sector industrial, por su parte, incrementó su capacidad de molienda en 36.000 toneladas diarias para llegar a un total de 120.000 toneladas y un incremento en la producción de azúcar de 400.000 toneladas; la inversión total estimada es de U$S 360 millones o $ 1.152 millones. La incidencia de la amortización de las nuevas plantaciones de caña en el costo del kilogramo de azúcares de $ 0,02 y el de las inversiones fabriles de $ 0,12 centavos, estimándose como precio mínimo de venta el de $ 1,28 por kilogramo. Resulta ocioso anticipar que la industria tucumana del azúcar tendrá una evolución más que complicada y estará comprometida en su futuro en el campo de los combustibles ecológicos si no consigue niveles de precio acordes con sus costos y totalmente negativa para la relación de intercambio de la provincia.

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