Corea del Norte se retira de un pacto sobre armas nucleares

Pyongyang advierte contra las posibles sanciones que le pueda imponer la ONU. No hubo avances en un diálogo diplomático con Estados Unidos.

11 Enero 2003
SEUL.- Corea del Norte anunció su retirada inmediata del Tratado de No Proliferación nuclear (TNP), un convenio orientado a prevenir la propagación de armas atómicas. Estados Unidos condenó la medida adoptada por Pyongyang pero dijo que no lo tomó por sorpresa, dados los recientes roces entre ambos países por la cuestión nuclear. Corea del Norte acusó a Washington de querer derrocar su sistema político y calificó de "títere" de Estados Unidos a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), que hasta hace poco supervisaba las centrales atómicas norcoreanas. Pyongyang rechazó un llamado de la entidad nuclear de la ONU para que readmita a los inspectores que expulsó el mes pasado, con la amenaza de plantear el caso ante el Consejo de Seguridad. Corea del Norte ya advirtió que cualquier sanción económica que pueda decidir este organismo será considerada una declaración de guerra.

El acuerdo
El TNP prohíbe a las potencias atómicas transferir tecnología nuclear a terceros países que no la posean y establece medidas para el desarme gradual. El objetivo es evitar una guerra nuclear e instaurar una cooperación internacional en materia de utilización civil de la energía atómica. Este acuerdo fue firmado en 1968 por EE.UU., la entonces Unión Soviética y el Reino Unido. Francia y China, las otras dos potencias atómicas y miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, se sumaron en 1992. Corea del Norte, cuya retirada es la primera en la historia del TNP, se incorporó en 1985. El tratado fue ratificado a fines de 2002 por 188 países, incluidas las citadas cinco grandes potencias nucleares. Dos años antes, en mayo de 2000, estos cinco países consensuaron la destrucción de sus arsenales nucleares, pero sin fijar un calendario. India y Pakistán, potencias nucleares recientes que llevaron a cabo seis ensayos atómicos cada una, no lo suscribieron. También Israel, que dispondría entre 100 y 1.000 cabezas atómicas, se negó a firmarlo.
En el tratado, las potencias nucleares se comprometen a no transferir armas nucleares ni ayudar a un país que no las tenga a adquirirlas. Además, contiene el compromiso recíproco de los Estados carentes de armas nucleares de no desarrollar ni comprar estas armas, a cambio del acceso al uso pacífico de la energía atómica, supeditado al control de la AIEA. (Télam)

Tamaño texto
Comentarios