Cotejarán muestras en el caso del country

Los investigadores del crimen de María Marta García Belsunce pidieron las huellas dactilares de más de 400 personas. La "mano chiquita".

10 Enero 2003
BUENOS AIRES.- Los investigadores del crimen de María Marta García Belsunce pidieron ayer, en los archivos policiales, las huellas dactilares de más de 400 personas, la mayoría de ellos habitantes del country Carmel Club de Pilar. Es que el fiscal Diego Molina Pico quiere determinar a quién corresponde la "mano chiquita" cuya palma izquierda y tres dedos quedaron impregnados con sangre en una de las paredes de la vivienda donde se concretó el crimen, el 27 de octubre último.
Esas huellas, quedó determinado, no pertenecen ni a la víctima, ni a sus familiares directos, ni al camillero que trasladó el cadáver ni a un vecino que aparecía como sospechoso. Y tampoco están registradas en un archivo con más de 2.100.000 dibujos dactilares de la Policía.
Mientras aguarda esos informes, el funcionario ordenó diversas diligencias para establecer las circunstancias de la desaparición de la casa de la víctima de un pequeño cofre metálico, en cuyo interior había 30 pesos y una llave de una caja de seguridad contratada en la sucursal Pilar del banco HSBC.
Esa caja pertenecía a la Asociación Amigos del Pilar y la tenía en su poder María Marta García Belsunce porque integraba esa organización dedicada a tareas de beneficencia.
La denuncia sobre la desaparición de ese cofre fue realizada ante el fiscal por miembros de la asociación. El cofre no sería el único faltante de la casa de la víctima. Según declaró en la causa su esposo, Carlos Carrascosa, tras el crimen detectó que le faltaron 400 de los 800 pesos que había dejado guardados en un estuche de anteojos. (DyN)

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