Ganar es una obsesión para Phelps

La gran cita olímpica. El estadounidense conquistó su tercera medalla y va por el récord de Spitz.

COMO PEZ EN EL AGUA. Phelps no para de sorprender y de romper récords mundiales en el “Cubo de Agua”.REUTERS COMO PEZ EN EL AGUA. Phelps no para de sorprender y de romper récords mundiales en el “Cubo de Agua”.REUTERS
13 Agosto 2008
BEIJING.- Como si hiciera falta aclararlo, se considera un mal perdedor. Desde que comenzó su ascendente carrera y gracias a su anatomía perfecta e ideal para la natación, pocas veces supo lo que es ser segundo.
Michael Phelps es un dotado, un anfibio por naturaleza. Frente a él, sus propios récords tambalean una y otra vez.
A medida que este gigante crece, sus logros ascienden a un pedestal sin final. Phelps no tiene techo o por lo menos nadie lo sabe a ciencia cierta. El lunes, el estadounidense consiguió su tercera medalla de oro en el "Cubo de Agua", en los 200 metros libres, con récord mundial incluido; y se sumó a la elite de los grandes campeones de la historia: igualó la marca de nueve oros, cuando todavía le resta participar en cinco eliminatorias, e igualó a sus compatriotas Mark Spitz y Carl Lewis, al fondista finlandés Paavo Nurmi y a la gimnasta soviética Larysa Latynina.
"Estar junto a esos nombres de la historia olímpica por los oros obtenidos es un logro realmente asombroso", admitió Phelps, que a partir de hoy intentará superar la marca de siete triunfos de Spitz en un juego. Si lo logra, la gloria será toda de él. (Especial)

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