29 Julio 2008 Seguir en 
El aprendizaje permanente se convirtió en una de las actitudes más buscadas por los reclutadores en el proceso de selección de personal, en particular de jóvenes profesionales. El desarrollo individual contribuye a mejorar la calificación del capital humano en cualquier actividad. Quienes exteriorizan esa técnica son conocidos en el mercado laboral como los learners, que no son ni mas ni menos que aquellos trabajadores apasionados por el aprendizaje.
En un mundo laboral competitivo, la capacidad para aprender marca diferencias. Incluso, muchas compañías lo toman como un valor agregado que está más allá de las calificaciones que el postulante o el trabajador haya obtenido en su paso por la universidad. "En el mercado laboral de hoy, con tantos cambios, no sólo importan las aptitudes, sino también las actitudes", señala a LA GACETA Ana Paula Pace (foto), gerente nacional de Selección Permanente de Manpower Argentina.
Los learners se destacan por su espíritu de autocrítica que se potencia con el autoconocimiento sobre sus fortalezas y sus debilidades. La tenacidad y la concentración son dos de sus facultades características. Por lo general, se trata de personas creativas y muy intuitivas que, en muchas ocasiones, asumen riesgos en sus proyectos, estableciendo metas de corto, mediano y largo plazo.
Pace sostiene que uno de los procesos más usados para establecer estas potencialidades son los assesment center, una metodología de selección o centro de simulación que permite a los seleccionadores poner al candidato en situaciones parecidas al cargo que podría ocupar. De esa manera, en uno o dos días de ejercicios, pueden medir las competencias del postulante.
La capacidad de aprendizaje, señala Pace, constituye una de las competencias blandas, de la que también forman parte, la orientación del profesional hacia los resultados, la iniciativa y la autocrítica. "En muchos casos, estos procedimientos nos permiten identificar que, no en todas las selecciones, los que tienen buenas notas son los más capacitados para ocupar un puesto en particular", explica la experta de Manpower. Por eso, acota, "la actitud puede resultar un requisito sine qua non, ya que no está escrita en ningún certificado analítico".
La competencia genera, a diario, la necesidad de potenciar el espíritu emprendedor, creativo y de perfeccionarse permanemente. Y esa técnica no es patrimonio exclusivo de los jóvenes profesionales. También los ejecutivos y los trabajadores están obligados a transitar la senda del conocimiento y de las nuevas destrezas laborales.
Los learners nacen y se hacen. "Sólo hay que tener pasión por aprender, con el fin de convertirse en trabajadores desarrollables, interesados en mejorar sus conductas y sus capacidades técnicas", sostiene Pace.
Un learner le será útil a la empresa en tanto y en cuanto se identifique con ella. El "saber hacer" (Know-How) contribuye a mejorar el perfil de una compañía. Pero también es redituable para el trabajador, ya que pasa a ser considerado por su valor agregado, como una fuente valiosa de la compañía, sostienen los especialistas en gestión de Recursos Humanos. Por eso, sugiere Pace, aquellos que se sometan a un proceso de reclutamiento, no deben ponerse el cassette y destacar sólo sus potencialidades. "El postulante debe ser lo más honesto posible durante la entrevista y no sobrevenderse", expresa la experta de Manpower.
En un mundo laboral competitivo, la capacidad para aprender marca diferencias. Incluso, muchas compañías lo toman como un valor agregado que está más allá de las calificaciones que el postulante o el trabajador haya obtenido en su paso por la universidad. "En el mercado laboral de hoy, con tantos cambios, no sólo importan las aptitudes, sino también las actitudes", señala a LA GACETA Ana Paula Pace (foto), gerente nacional de Selección Permanente de Manpower Argentina.
Los learners se destacan por su espíritu de autocrítica que se potencia con el autoconocimiento sobre sus fortalezas y sus debilidades. La tenacidad y la concentración son dos de sus facultades características. Por lo general, se trata de personas creativas y muy intuitivas que, en muchas ocasiones, asumen riesgos en sus proyectos, estableciendo metas de corto, mediano y largo plazo.
Pace sostiene que uno de los procesos más usados para establecer estas potencialidades son los assesment center, una metodología de selección o centro de simulación que permite a los seleccionadores poner al candidato en situaciones parecidas al cargo que podría ocupar. De esa manera, en uno o dos días de ejercicios, pueden medir las competencias del postulante.
La capacidad de aprendizaje, señala Pace, constituye una de las competencias blandas, de la que también forman parte, la orientación del profesional hacia los resultados, la iniciativa y la autocrítica. "En muchos casos, estos procedimientos nos permiten identificar que, no en todas las selecciones, los que tienen buenas notas son los más capacitados para ocupar un puesto en particular", explica la experta de Manpower. Por eso, acota, "la actitud puede resultar un requisito sine qua non, ya que no está escrita en ningún certificado analítico".
La competencia genera, a diario, la necesidad de potenciar el espíritu emprendedor, creativo y de perfeccionarse permanemente. Y esa técnica no es patrimonio exclusivo de los jóvenes profesionales. También los ejecutivos y los trabajadores están obligados a transitar la senda del conocimiento y de las nuevas destrezas laborales.
Los learners nacen y se hacen. "Sólo hay que tener pasión por aprender, con el fin de convertirse en trabajadores desarrollables, interesados en mejorar sus conductas y sus capacidades técnicas", sostiene Pace.
Un learner le será útil a la empresa en tanto y en cuanto se identifique con ella. El "saber hacer" (Know-How) contribuye a mejorar el perfil de una compañía. Pero también es redituable para el trabajador, ya que pasa a ser considerado por su valor agregado, como una fuente valiosa de la compañía, sostienen los especialistas en gestión de Recursos Humanos. Por eso, sugiere Pace, aquellos que se sometan a un proceso de reclutamiento, no deben ponerse el cassette y destacar sólo sus potencialidades. "El postulante debe ser lo más honesto posible durante la entrevista y no sobrevenderse", expresa la experta de Manpower.








