Manejó casi 13 cuadras después de ser baleado

Tres jóvenes intentaron quitarle el vehículo.

SE SALVO DE MILAGRO. Alejandro Magna se recupera en su casa. LA GACETA / FRANCO VERA
SE SALVO DE MILAGRO. Alejandro Magna se recupera en su casa. LA GACETA / FRANCO VERA
25 Julio 2008
Antes de salir, como todos los días, hacia su trabajo, miró a sus tres hijos y luego se subió a su Fiat Palio. Desde hace nueve años trabaja en el área de seguridad de un hipermercado, por lo que está acostumbrado a lidiar con delincuentes. Pero no imaginó que viviría en carne propia un ataque delictivo. El hombre, de 32 años, fue baleado ayer a la madrugada cuando al menos tres delincuentes lo atacaron en el barrio Aguas Corrientes. "La saqué barata", dijo la víctima.
Alejandro Alba se dirigía hacia el sector del acceso Norte. "Siempre voy por esa zona, porque salgo directo desde mi casa (en el barrio Coperget), pero nunca había tenido problemas. Iba por la Ramírez de Velasco y, cuando llegué a la calle Saavedra, frené. En esa zona hay un badén muy profundo, lleno de agua", le explicó Alba a LA GACETA.
"En ese momento, no sé de dónde, salieron los tipos. La verdad es que no sé cuántos eran. Yo llevaba la ventanilla baja y empezaron a pegarme. Parece que querían sacar la llave de contacto. Yo me defendí como pude. Menos mal que la puerta tenía el seguro puesto, porque, si no, capaz que me sacaban afuera", indicó. En medio de la pelea, Alba escuchó un estampido, y luego los asaltantes huyeron corriendo sin llevarse nada. "No me fijé ni para dónde iban. Aceleré... vi que me salía sangre del dedo y como pude manejé las 12 o 13 cuadras que me quedaban hasta el trabajo. Sentía el brazo derecho entumecido, pero no me di cuenta lo que me había pasado hasta que un policía del trabajo me vio y me dijo: ?te pegaron un balazo?. Entonces me di cuenta", explicó Alba desde su cama en un sanatorio.

La herida
Desde el trabajo lo llevaron en ambulancia para que lo vieran los médicos. "Me dijeron que la bala atravesó el hombro, pero que no tocó ningún hueso. La verdad es que tuve suerte", reflexionó. "Esa zona es peligrosa. A esa hora no se veía nada y la esquina está llena de yuyos. Por ahí pasan muchos automovilistas y tenés que frenar sí o sí. Evidentemente los tipos sabían esto y estaban esperando", agregó.
Alba dijo que debería vigilarse más la zona. Cuando se supo lo que había pasado, la Policía recorrió varias veces el lugar, pero ya no encontró indicios de los delincuentes. Los allegados a Alba se mostraron preocupados por la seguridad de la familia, por lo que pidieron que no se informara la dirección de su domicilio.
"El trabaja todo el día para mantener a su familia, y no es justo que lo ataquen de esta manera. Podrían haberlo matado; por suerte fue nada más que un susto", dijo uno de sus tíos.

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