Quedó libre Arquímedes Puccio, el jefe del clan que secuestraba empresarios

El hombre, de 79 años, integraba una peligrosa banda junto con sus dos hijos. Sus anécdotas eran la atracción de sus compañeros en el penal.

EL JEFE. Arquímedes tiene casi 80 años, 14 de los cuales pasó apresado. FOTO TOMADA ENIGMAS.IESPANA.ES
EL JEFE. Arquímedes tiene casi 80 años, 14 de los cuales pasó apresado. FOTO TOMADA ENIGMAS.IESPANA.ES
17 Julio 2008
SANTA ROSA.- Arquímides Puccio, el ex jefe del temible "clan Puccio", una banda que se dedicaba a cometer secuestros extorsivos durante la década del 80, cumplió con los dos tercios de su condena y recuperó la libertad, de manera condicional.

Puccio, de 79 años, fue liberado anoche, cuando abandonó la Unidad Penal 4 de Santa Rosa, donde se encontraba alojado por decisión de la Justicia. La medida fue resuelta por el Juzgado de Ejecución Penal 1 de la Capital Federal, a cargo de Sergio Holgado.

El hombre se fue del penal escondido en una ambulancia, con lo que evitó el encuentro con la prensa.

El imputado, quien nació en 1930, fue funcionario de Cancillería, integró grupos ultranacionalistas y en la década del 80 comenzó su derrotero de secuestros, torturas y asesinatos.

La atracción del penal
El "clan Puccio", que comandaba Arquímedes e integraban dos de sus hijos, fue hallado culpable de los secuestros de los empresarios Eduardo Aulet, el 5 de mayo de 1983; Emilio Naum, el 22 de junio de 1984; Ricardo Manoukian, el 22 de julio de 1982, y Nélida Bollini de Prado, el 23 de julio de 1985.

El 26 de diciembre de 1995 los miembros del "clan" fueron condenados a reclusión perpetua por esos secuestros extorsivos seguidos de muerte, a excepción del caso de Bollini de Prado, quien fue rescatada.

Arquímedes pasó varios años en la cárcel y, debido a a su edad avanzada, se le concedió la prisión domiciliaria.

En 2004, le revocaron el arresto domiciliario por haber violado las normas: se comprobó que salía de su casa de San Isidro. Como consecuencia, recayó en el Instituto Abierto de General Pico, una ciudad ubicada a 120 kilómetros al noreste de Santa Rosa.

Allí también hizo de las suyas: un día que salió a una despensa ubicada frente al penal, se robó dos sobrecitos de sopa, que escondió en un bolsillo de su sobretodo. En 2005, debido a la denuncia del dueño del almacén, se le terminaron los privilegios y recayó en la Unidad Penal 4.

En la cárcel, los presos le pedían que contara sus crímenes, pero él se negaba sistemáticamente a hablar de eso. Hace unos días recibió un duro golpe porque murió Alejandro, uno de sus hijos, y no pudo despedirlo. Según trascendió, ahora Puccio se radicará en su casa de General Pico. (DyN-NA)

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