Afirman que la muerte de un hombre en Villa 9 de Julio no fue accidental

La madre y la esposa de Rigazzio quieren que se aclare que a la víctima la mataron intencionalmente.

EN BUSCA DE LA VERDAD.
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05 Enero 2003
Los familiares de un hombre, que murió tras recibir un escopetazo en el pecho, aseguran que se trató de un asesinato y no de un accidente. El sospechoso, en tanto, sostiene que no tuvo intenciones de matarlo.
David Marcelo Rigazzio, de 32 años, falleció el miércoles pasado a la tarde, cuando estaba en casa de un amigo en Villa 9 de Julio festejando el año nuevo. Según informaron, Julio César Valenzuela, de 54 años, sacó una escopeta calibre 16 con la que le disparó a la víctima. Fuentes policiales dijeron que Valenzuela afirmó que se trató de un accidente, ya que estaba jugando con el arma y se le escapó el disparo.
Sin embargo, la madre de Rigazzio, María del Rosario Castro, y la esposa, Margarita Cuevas, desmintieron esta versión. "Valenzuela le apuntó a David, quería matarlo. Nos molesta que diga que estaba jugando o limpiando el arma", expresaron.Las mujeres contaron que el hijo del agresor, Sergio, había invitado a la víctima a tomar una cerveza a su casa el día de la tragedia. "De repente, apareció el padre y los corrió. Como mi esposo se negó a irse, el hombre fue a la pieza y volvió con la escopeta. Le apuntó a mi marido a la cabeza. David intentó bajar el arma agarrándola del caño y entonces salió el disparo", describió Cuevas. Rigazzio fue llevado al hospital Centro de Salud, donde murió dos horas más tarde. En tanto, Valenzuela quedó detenido.

Asesinó a su vecino y se entregó a la Justicia

Un hecho insólito se vivió el viernes en Tribunales. Un joven de 22 años se presentó en la Fiscalía de Feria y dijo que quería entregarse porque había matado a otro muchacho. Tomándolo de los brazos estaban sus padres, quienes lo habían convencido de que lo mejor que podía hacer era enfrentar a la Justicia.
Juan Isidro Ibáñez, de 22 años, mantuvo en la mañana del miércoles una violenta discusión con su vecino Miguel Armando Jaime, con quien durante la noche habría estado bebiendo alcohol-según dijeron los testigos-, en un domicilio de calle López Mañán al 1.700. En cierto momento, Ibáñez habría mandado a Jaime a comprar vino, pero regresó únicamente con soda, explicando que ya no había otra cosa, explicaron los investigadores. Esto motivó una acalorada pelea. Luego ambos se separaron. Sin embargo, a la mañana siguiente Jaime estaba en la puerta de su casa, cuando pasó Ibáñez y lo insultó. Los testigos afirmaron que Ibáñez sacó un cuchillo y comenzó a cortar a su rival, hasta que finalmente le clavó el puñal en un ojo y lo mató.
Ayer Ibáñez declaró ante la Justicia que lo único que había hecho era defenderse. "Jaime me atacó a mí, y si yo no reaccionaba capaz que me mataba", habría dicho.

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