16 Julio 2008 Seguir en 
Gina excavó y descubrió un hueso. El hallazgo de la perra fue lo primero que alertó a la familia de Analía Bazán, quien desde marzo ocupa con su esposo Daniel y con sus cuatro hijos una casa deshabitada en el barrio Gráfico II de Las Talitas. La familia luego descubrió un monograma metálico y un pedazo de cancán. Cuando relacionaron esto con quienes habían vivido en la casa hasta que ellos llegaron, llamaron a la Policía.
Bazán advirtió que hasta que ellos usurparon la casa, allí vivía Fátima Patricia Acosta, una joven de 36 años que tenía cinco hijos. De las averiguaciones que ellos hicieron confirmaron que esta mujer es sobrina de Susana Acosta, una de las imputadas del secuestro y asesinato de la docente Angela Beatriz Argañaraz. Cuando el comisario Julio César Aybar, de Las Talitas, advirtió esto, se lo informó a sus jefes, Víctor Pacheco y Julio López, quienes llamaron a la fiscala María de las Mercedes Carrizo. El juez Juan Francisco Pisa ordenó un allanamiento. Personal de Bomberos, de la Policía Científica y de la División Homicidios, al mando del comisario Hugo Cabezas, ingresó entonces en la casa 12 de la manzana B. Comprobaron que el terreno está muy compactado, pero igualmente comenzaron a excavar. Hasta anoche, además del hueso que había descubierto la perra (que estaba quemado y que aún no se comprobó que fuera humano), no hallaron nada. A los policías les llamó la atención que en el fondo de la casa, según contó Bazán, había 300 botellas de sidra, llenas de agua, apiladas en un solo sector.
Los vecinos afirmaron que hace aproximadamente un año y medio se había concretado un allanamiento en una causa relacionada por drogas. También dijeron que ellos en varias ocasiones debieron darles de comer a los chicos, ya que quedaban solos en la vivienda mientras su madre salía a trabajar.
Bazán también relató que hace pocas semanas cuatro hombres, entre los que habría estado un hermano de Susana Acosta, irrumpieron en la casa y los golpearon, exigiéndoles que les marcharan.
Betty Argañaraz desapareció el 31 de julio de 2006. Por su muerte están imputados Acosta y los hermanos Nélida y Luis Fernández. Según la fiscala Adriana Giannoni a Betty la mataron para que no asumiera como directora del Colegio Padre Roque Correa, cargo al que aspiraba Acosta.
Liliana, la hermana de Betty, afirmó que no pierden las esperanzas. "Quiero encontrarla con vida", afirmó.
Bazán advirtió que hasta que ellos usurparon la casa, allí vivía Fátima Patricia Acosta, una joven de 36 años que tenía cinco hijos. De las averiguaciones que ellos hicieron confirmaron que esta mujer es sobrina de Susana Acosta, una de las imputadas del secuestro y asesinato de la docente Angela Beatriz Argañaraz. Cuando el comisario Julio César Aybar, de Las Talitas, advirtió esto, se lo informó a sus jefes, Víctor Pacheco y Julio López, quienes llamaron a la fiscala María de las Mercedes Carrizo. El juez Juan Francisco Pisa ordenó un allanamiento. Personal de Bomberos, de la Policía Científica y de la División Homicidios, al mando del comisario Hugo Cabezas, ingresó entonces en la casa 12 de la manzana B. Comprobaron que el terreno está muy compactado, pero igualmente comenzaron a excavar. Hasta anoche, además del hueso que había descubierto la perra (que estaba quemado y que aún no se comprobó que fuera humano), no hallaron nada. A los policías les llamó la atención que en el fondo de la casa, según contó Bazán, había 300 botellas de sidra, llenas de agua, apiladas en un solo sector.
Los vecinos afirmaron que hace aproximadamente un año y medio se había concretado un allanamiento en una causa relacionada por drogas. También dijeron que ellos en varias ocasiones debieron darles de comer a los chicos, ya que quedaban solos en la vivienda mientras su madre salía a trabajar.
Bazán también relató que hace pocas semanas cuatro hombres, entre los que habría estado un hermano de Susana Acosta, irrumpieron en la casa y los golpearon, exigiéndoles que les marcharan.
Betty Argañaraz desapareció el 31 de julio de 2006. Por su muerte están imputados Acosta y los hermanos Nélida y Luis Fernández. Según la fiscala Adriana Giannoni a Betty la mataron para que no asumiera como directora del Colegio Padre Roque Correa, cargo al que aspiraba Acosta.
Liliana, la hermana de Betty, afirmó que no pierden las esperanzas. "Quiero encontrarla con vida", afirmó.
Lo más popular
Ranking notas premium







