15 Julio 2008 Seguir en 
Las condiciones de detención de los internos del pabellón de Máxima Seguridad del penal de Villa Urquiza deberán ser modificadas, ya que los acusados deberán permanecer allí y no podrán ser trasladados a otras unidades. Así lo decidió ayer el juez de Instrucción Juan Francisco Pisa al resolver el recurso de hábeas corpus que había presentado el abogado Roberto Flores, y a causa del cual seis internos considerados peligrosos habían sido llevados a declarar el viernes a Tribunales.
Los internos, entre ellos Lucas González -confeso homicida de María Fernanda Chaila-, Carlos Bellido, Caferino Nadal, Jorge Galván y Luis Conde, habían denunciado que las comidas que recibían eran mínimas y de pésima calidad, que sufrían constantes castigos, que no se les permitía recibir más de una visita por vez y que la actividad física era nula, al tiempo que pasaban más de 22 horas encerrados. A raíz de esto, el jueves dos de los internos subieron al techo de Máxima Seguridad para reclamar.
Pisa, luego de escuchar los reclamos, pidió informes al director de Institutos Penales, Roberto Guyot, que negó las acusaciones y dijo que las condiciones de alojamiento estaban dentro de las previstas por la ley. Al mismo tiempo afirmó que quienes estaban en Máxima Seguridad, además de ser considerados peligrosos, tenían pésima conducta. Envió también a Tribunales el reglamento interno de la unidad, algo requerido por el juez.
Flores, al mismo tiempo, dijo que el traslado de algunos de los detenidos a ese pabellón había sido arbitrario, por lo que solicitó que fueran llevados de regreso a sus unidades originarias.
Pisa dispuso que los internos deben recibir los alimentos suficientes y necesarios, en cantidad y calidad, más horas de visitas, y dos horas de recreación a la mañana y otras dos a la tarde, además de permanecer menos tiempo dentro de las celdas y de que se les encomiende un trabajo remunerado. Un fallo similar ya había sido decretado por el juez federal Mario Racedo, a cuya disposición está González, y el juez de Instrucción Alfonso Zottoli, que fue el primero en intervenir en el reclamo.
Pero, hasta el momento, todos los magistrados rechazaron el pedido principal de los detenidos, que era su traslado a otros pabellones.
Los internos, entre ellos Lucas González -confeso homicida de María Fernanda Chaila-, Carlos Bellido, Caferino Nadal, Jorge Galván y Luis Conde, habían denunciado que las comidas que recibían eran mínimas y de pésima calidad, que sufrían constantes castigos, que no se les permitía recibir más de una visita por vez y que la actividad física era nula, al tiempo que pasaban más de 22 horas encerrados. A raíz de esto, el jueves dos de los internos subieron al techo de Máxima Seguridad para reclamar.
Pisa, luego de escuchar los reclamos, pidió informes al director de Institutos Penales, Roberto Guyot, que negó las acusaciones y dijo que las condiciones de alojamiento estaban dentro de las previstas por la ley. Al mismo tiempo afirmó que quienes estaban en Máxima Seguridad, además de ser considerados peligrosos, tenían pésima conducta. Envió también a Tribunales el reglamento interno de la unidad, algo requerido por el juez.
Flores, al mismo tiempo, dijo que el traslado de algunos de los detenidos a ese pabellón había sido arbitrario, por lo que solicitó que fueran llevados de regreso a sus unidades originarias.
Pisa dispuso que los internos deben recibir los alimentos suficientes y necesarios, en cantidad y calidad, más horas de visitas, y dos horas de recreación a la mañana y otras dos a la tarde, además de permanecer menos tiempo dentro de las celdas y de que se les encomiende un trabajo remunerado. Un fallo similar ya había sido decretado por el juez federal Mario Racedo, a cuya disposición está González, y el juez de Instrucción Alfonso Zottoli, que fue el primero en intervenir en el reclamo.
Pero, hasta el momento, todos los magistrados rechazaron el pedido principal de los detenidos, que era su traslado a otros pabellones.
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