Cayó en Río Gallegos el acusado del asesinato de un tucumano
El empresario Marcelo Roccuzzo había sido baleado en la cabeza en enero del año pasado. La Policía considera que el detenido es el autor material del crimen. Otras cuatro personas están imputadas. El hombre había escapado horas después del homicidio. La búsqueda.
15 Julio 2008 Seguir en 
Un golpe y un disparo. El comerciante Marcelo Roccuzzo no pudo hacer nada para evitar que lo mataran. El salvaje ataque fue perpetrado el 19 de enero del año pasado pero, a pesar de que hay varias personas acusadas, faltaba determinar quién fue el autor material. Luego de una minuciosa investigación, la Justicia y la Policía tucumana dieron con él en Río Gallegos, donde fue detenido el domingo.
Roccuzzo se encontraba en el interior de su distribuidora de helados “Shami”, ubicada en avenida Colón 667, cuando ingresaron dos delincuentes. Uno de ellos, sin decir palabra, le pegó un culatazo en la cabeza y, cuando el comerciante se arrodilló a causa del golpe, lo ejecutó de un disparo. Los asaltantes escaparon con un maletín en el que había $ 6.800, pero no tocaron los $ 1.400 que la víctima tenía en el pantalón.
La fiscala Teresita Marnero y el secretario Benjamín Bulacio Espíndola analizaron la información proporcionada por los oficiales Javier Hidalgo y Juana Estequiño, de la División Homicidios, y llegaron a la conclusión de que los asesinos eran parte de una banda, que ya había perpetrado otros asaltos antes del asesinado de Roccuzzo. El crimen había sido planeado y la gavilla estaba conformada por el autor intelectual, dos entregadores (uno de los cuales era empleado de la víctima) y los autores materiales. Por el caso se encuentran imputados Raúl Fadel, su hijo del mismo nombre (permanece en libertad), Alvaro Rodrigo Martín Dip Rivera y Flavio Bruno Lucero. Pero faltaba el que los policías, supervisados por los comisarios Hugo Cabezas, Miguel Gómez, Raúl Ferreira y René Aguirre consideran que fue quien disparó. Sobre la base de las pruebas que colectaron, los investigadores descubrieron que este sospechoso es hijo de un ex comisario que, tras el homicidio, huyó de la provincia. En su planilla de antecedentes figura gran cantidad de delitos, sobre todo robos agravados, en la modalidad de salideras bancarias.
Los policías comenzaron a buscarlo, tanto en Tucumán como en otras partes del país, para lo cual contaron con la colaboración de la SIDE, teniendo en cuenta que sobre él pesaba un pedido de detención a nivel nacional.
Finalmente supieron que se encontraba en Río Gallegos. La fiscala Marnero solicitó al juez III de Instrucción Juan Francisco Pisa que enviara un exhorto a Santa Cruz pidiendo allanamientos y así lograron atraparlo.
Ayer, una comisión policial al mando del secretario Bulacio Espíndola viajó a esa provincia y se espera que el viernes regresen a Tucumán trayendo al sospechoso. Fuentes policiales confirmaron que se trata de Gonzalo Javier Leal, quien inmediatamente será trasladado al penal de Villa Urquiza.
Roccuzzo se encontraba en el interior de su distribuidora de helados “Shami”, ubicada en avenida Colón 667, cuando ingresaron dos delincuentes. Uno de ellos, sin decir palabra, le pegó un culatazo en la cabeza y, cuando el comerciante se arrodilló a causa del golpe, lo ejecutó de un disparo. Los asaltantes escaparon con un maletín en el que había $ 6.800, pero no tocaron los $ 1.400 que la víctima tenía en el pantalón.
La fiscala Teresita Marnero y el secretario Benjamín Bulacio Espíndola analizaron la información proporcionada por los oficiales Javier Hidalgo y Juana Estequiño, de la División Homicidios, y llegaron a la conclusión de que los asesinos eran parte de una banda, que ya había perpetrado otros asaltos antes del asesinado de Roccuzzo. El crimen había sido planeado y la gavilla estaba conformada por el autor intelectual, dos entregadores (uno de los cuales era empleado de la víctima) y los autores materiales. Por el caso se encuentran imputados Raúl Fadel, su hijo del mismo nombre (permanece en libertad), Alvaro Rodrigo Martín Dip Rivera y Flavio Bruno Lucero. Pero faltaba el que los policías, supervisados por los comisarios Hugo Cabezas, Miguel Gómez, Raúl Ferreira y René Aguirre consideran que fue quien disparó. Sobre la base de las pruebas que colectaron, los investigadores descubrieron que este sospechoso es hijo de un ex comisario que, tras el homicidio, huyó de la provincia. En su planilla de antecedentes figura gran cantidad de delitos, sobre todo robos agravados, en la modalidad de salideras bancarias.
Los policías comenzaron a buscarlo, tanto en Tucumán como en otras partes del país, para lo cual contaron con la colaboración de la SIDE, teniendo en cuenta que sobre él pesaba un pedido de detención a nivel nacional.
Finalmente supieron que se encontraba en Río Gallegos. La fiscala Marnero solicitó al juez III de Instrucción Juan Francisco Pisa que enviara un exhorto a Santa Cruz pidiendo allanamientos y así lograron atraparlo.
Ayer, una comisión policial al mando del secretario Bulacio Espíndola viajó a esa provincia y se espera que el viernes regresen a Tucumán trayendo al sospechoso. Fuentes policiales confirmaron que se trata de Gonzalo Javier Leal, quien inmediatamente será trasladado al penal de Villa Urquiza.
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