04 Enero 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Las huellas que quedaron impregnadas con sangre en una pared de la casa del country Carmel, de Pilar, donde fue asesinada María Marta García Belsunce, no pertenecían ni al grupo familiar cercano de la víctima ni al camillero que se encargó del traslado del cadáver ni a un vecino que aparecía como sospechoso.
La profundidad con que quedaron marcadas las huellas permitió deducir que, ya sea hombre o mujer, tiene las manos "muy cuidadas", por lo que no serían de las empleadas domésticas. También se esperan los resultados de las pruebas de ADN realizadas sobre los restos de sangre descubiertos en la escalera, la antesala, el dormitorio y el baño (que estarían recién para febrero próximo); y las pericias balísticas sobre seis revólveres calibre 32 secuestrados en diferentes vivienda del Carmel.
Las contradicciones
García Belsunce apareció muerta en su casa del country, en la tarde del 27 de octubre de 2002, con cinco balazos en la cabeza. Pero su familia pretendió hacer creer que se había tratado de un accidente doméstico.
En ese sentido, ayer fueron exhumados los cadáveres de una pareja de ancianos por orden del juez Julio Lucini, que instruye una causa paralela conocida como "García Belsunce II", para saber si los certificados de defunción corresponden con los verdaderos motivos de sus respectivas muertes. Las partidas fueron firmadas por el médico Carlos March, el mismo que aseguró, sin haber visto el cadáver, que María Marta García Belsunce había muerto por causas naturales en un departamento de la Capital Federal. Por eso, el juez Lucini dispuso exhumar los cadáveres de María Moyle y su esposo Daniel Castro, quienes fueron inhumados el 20 de julio último.
Según los certificados, los integrantes de la pareja murieron, por causas naturales, en diferentes lugares, el mismo día: él, a las 8 y ella, a las 13.30. Lucini ordenó investigar a qué se debieron, efectivamente, esas muertes. Y de esa forma establecer si existe una mafia en algunas casas de sepelio que se dedica a fabricar certificados de defunción. (DyN)
La profundidad con que quedaron marcadas las huellas permitió deducir que, ya sea hombre o mujer, tiene las manos "muy cuidadas", por lo que no serían de las empleadas domésticas. También se esperan los resultados de las pruebas de ADN realizadas sobre los restos de sangre descubiertos en la escalera, la antesala, el dormitorio y el baño (que estarían recién para febrero próximo); y las pericias balísticas sobre seis revólveres calibre 32 secuestrados en diferentes vivienda del Carmel.
Las contradicciones
García Belsunce apareció muerta en su casa del country, en la tarde del 27 de octubre de 2002, con cinco balazos en la cabeza. Pero su familia pretendió hacer creer que se había tratado de un accidente doméstico.
En ese sentido, ayer fueron exhumados los cadáveres de una pareja de ancianos por orden del juez Julio Lucini, que instruye una causa paralela conocida como "García Belsunce II", para saber si los certificados de defunción corresponden con los verdaderos motivos de sus respectivas muertes. Las partidas fueron firmadas por el médico Carlos March, el mismo que aseguró, sin haber visto el cadáver, que María Marta García Belsunce había muerto por causas naturales en un departamento de la Capital Federal. Por eso, el juez Lucini dispuso exhumar los cadáveres de María Moyle y su esposo Daniel Castro, quienes fueron inhumados el 20 de julio último.
Según los certificados, los integrantes de la pareja murieron, por causas naturales, en diferentes lugares, el mismo día: él, a las 8 y ella, a las 13.30. Lucini ordenó investigar a qué se debieron, efectivamente, esas muertes. Y de esa forma establecer si existe una mafia en algunas casas de sepelio que se dedica a fabricar certificados de defunción. (DyN)







