04 Enero 2003 Seguir en 
CARACAS.- Dos personas murieron ayer por heridas de bala en Caracas, durante enfrentamientos entre partidarios y detractores del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en el día número 33 de un paro general contra el gobierno convocado por la oposición. También se contabilizaron un centenar de heridos y contusos.
Ayer se realizó la llamada "gran batalla" de los opositores que exigen la renuncia de Chávez o un llamado inmediato a elecciones adelantadas. Pero el mandatario, lejos de dar signos de debilidad, amenazó con decretar el estado de excepción en el país y volvió a denunciar a los huelguistas como promotores de un golpe de Estado.
Efectivos de seguridad usaron gases lacrimógenos y perdigones para contener los enfrentamientos durante la marcha opositora. Ambos bandos se lanzaban piedras, palos y fuegos artificiales cuando se oyeron los disparos. Según el comandante de Bomberos, hubo cuatro heridos de bala y una persona afectada por perdigones. Otras 12 presentan contusiones, causadas principalmente por piedras, y 75 fueron atendidas por los efectos de los gases.
Durante los confusos choques, efectivos de la Guardia Nacional usaron gases y perdigones para separar a los bandos y para evitar que los opositores se aproximasen al cercano Fuerte Tiuna, una base militar. Reporteros de Reuter vieron que chavistas y antichavistas se arrojaban al suelo para protegerse de los disparos, cuyo origen no fue identificado de inmediato por las fuerzas de seguridad. La marcha opositora salió desde varios puntos de Caracas y tenía previsto llegar cerca del Fuerte Tiuna, donde está detenido desde el lunes, el general disidente Carlos Alfonso Martínez, pese a que un tribunal ordenó su liberación.
El centro de las protestas
Los enfrentamientos comenzaron cuando cientos de simpatizantes del presidente colocaron barricadas en la avenida para impedir el paso de los opositores. Estos rompieron un cordón de seguridad policial y marcharon entre nubes de gas exigiendo la libertad de Martínez, quien no tiene mando de tropas y es acusado de participar en el alzamiento contra Chávez, de abril pasado.
El militar integra un grupo de oficiales que se declaró en desobediencia y llamó a sus compañeros de armas a desconocer al gobierno de Chávez, quien enfrenta una crisis política y una huelga que, casi, ha paralizado a la vital industria petrolera del país. También los "chavistas" se concentraron cerca del Fuerte Tiuna para apoyar al gobierno y pedir cárcel para los golpistas -entre los que incluyen a algunos militares, líderes opositores que llamaron a la desobediencia tributaria y a trabajadores de la estatal Petróleo de Venezuela (Pdvsa)- que se sumaron al paro.
La medida de fuerza ha perdido vigor en el sector comercial e industrial, pero es sostenida por los petroleros, a quienes Chávez llama saboteadores.
La coalición opositora -que agrupa a empresarios, sindicalistas, políticos y organizaciones civiles- exige la renuncia del presidente y la convocatoria a elecciones anticipadas para el primer trimestre del año, cuando deberían hacerse a fines de 2006. "Resistiremos hasta el final, hasta a este régimen autoritario, dijo Carlos Ortega, líder de la opositora Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV). (Reuter-DPA)
Ayer se realizó la llamada "gran batalla" de los opositores que exigen la renuncia de Chávez o un llamado inmediato a elecciones adelantadas. Pero el mandatario, lejos de dar signos de debilidad, amenazó con decretar el estado de excepción en el país y volvió a denunciar a los huelguistas como promotores de un golpe de Estado.
Efectivos de seguridad usaron gases lacrimógenos y perdigones para contener los enfrentamientos durante la marcha opositora. Ambos bandos se lanzaban piedras, palos y fuegos artificiales cuando se oyeron los disparos. Según el comandante de Bomberos, hubo cuatro heridos de bala y una persona afectada por perdigones. Otras 12 presentan contusiones, causadas principalmente por piedras, y 75 fueron atendidas por los efectos de los gases.
Durante los confusos choques, efectivos de la Guardia Nacional usaron gases y perdigones para separar a los bandos y para evitar que los opositores se aproximasen al cercano Fuerte Tiuna, una base militar. Reporteros de Reuter vieron que chavistas y antichavistas se arrojaban al suelo para protegerse de los disparos, cuyo origen no fue identificado de inmediato por las fuerzas de seguridad. La marcha opositora salió desde varios puntos de Caracas y tenía previsto llegar cerca del Fuerte Tiuna, donde está detenido desde el lunes, el general disidente Carlos Alfonso Martínez, pese a que un tribunal ordenó su liberación.
El centro de las protestas
Los enfrentamientos comenzaron cuando cientos de simpatizantes del presidente colocaron barricadas en la avenida para impedir el paso de los opositores. Estos rompieron un cordón de seguridad policial y marcharon entre nubes de gas exigiendo la libertad de Martínez, quien no tiene mando de tropas y es acusado de participar en el alzamiento contra Chávez, de abril pasado.
El militar integra un grupo de oficiales que se declaró en desobediencia y llamó a sus compañeros de armas a desconocer al gobierno de Chávez, quien enfrenta una crisis política y una huelga que, casi, ha paralizado a la vital industria petrolera del país. También los "chavistas" se concentraron cerca del Fuerte Tiuna para apoyar al gobierno y pedir cárcel para los golpistas -entre los que incluyen a algunos militares, líderes opositores que llamaron a la desobediencia tributaria y a trabajadores de la estatal Petróleo de Venezuela (Pdvsa)- que se sumaron al paro.
La medida de fuerza ha perdido vigor en el sector comercial e industrial, pero es sostenida por los petroleros, a quienes Chávez llama saboteadores.
La coalición opositora -que agrupa a empresarios, sindicalistas, políticos y organizaciones civiles- exige la renuncia del presidente y la convocatoria a elecciones anticipadas para el primer trimestre del año, cuando deberían hacerse a fines de 2006. "Resistiremos hasta el final, hasta a este régimen autoritario, dijo Carlos Ortega, líder de la opositora Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV). (Reuter-DPA)







