La inflación real condiciona la reducción de la pobreza

El problema afecta cada vez más a las familias constituidas por empleados en negro. Tres indicadores relacionados.

14 Julio 2008
Ganar entre $ 1.000 y $ 1.200 mensuales no garantiza a una familia argentina conservar el nivel de clase media. Por el contrario, están cada vez más expuestos a descender en la escala social, si se toma en cuenta la evolución real de los precios. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundió el viernes último que la Canasta Básica Total (CBT), que marca el límite de ingresos para no caer en la pobreza, fue de $ 988,37 en junio para una familia tipo (matrimonio con dos hijos).
Si bien desde 2003 el país viene experimentando un sostenido crecimiento económico, no obstante el proceso de recuperación de la pobreza se habría detenido o inclusive revertido, como resultado de los generalizados aumentos de precios, señala un diagnóstico elaborado por la Escuela de Economía de la Universidad Católica Argentina (UCA). El informe presenta una estimación alternativa sobre la incidencia actual de la pobreza y la estrecha relación que existe entre pobreza, inflación e informalidad.
Jorge Colina, uno de los investigadores de la UCA, afirma a LA GACETA que el problema de la pobreza tiene dos aristas: la deficiente inserción laboral y hogares altamente expuestos a la inflación real por la suba de precios de los alimentos. Tomando como base el informe del Indec sobre la Incidencia de la Pobreza del segundo semestre de 2006 (la última medición considerada confiable), los expertos de la UCA, la incidencia de ese problema social es sólo del 5% entre los trabajadores formales, pero se eleva al 30% si estos empleados son no registrados.
Entre los desocupados alcanza el 43%. Si el costo de la Canasta Básica Total se incrementara en un 10% por encima de lo que crece el ingreso familiar, la pobreza aumentaría de 26,9% a 30,8%, lo que representaría que 937.000 personas de la población urbana del país debería ser considerada pobre. "En este sentido, la recomendación de política pública que se desprende para combatir la pobreza consiste en generar las condiciones apropiadas para una mayor formalización del empleo y las pequeñas empresas, en lugar de insistir con controles de precios u otro tipo de acciones asimilables a esta categoría", dice el informe. Según el último dato oficial de pobreza, entre octubre de 2007 y marzo pasado, el porcentaje de hogares pobres alcanzó al 20,3%. Observando el infograma se desprende que detrás de esta cifra subyace la idea de que el ingreso de los hogares se habría incrementado en términos per capita un 20% por encima de lo que aumentó el costo de la CBT en el período. Este supuesto es consistente con el hecho de que el ingreso de los trabajadores formales habría crecido un 41% y el de los informales lo habría hecho en el orden del 33%, advierten los expertos de la UCA. "Según la visión oficial habría tenido lugar un incremento del ingreso real de la población en el orden del 20%, lo que explicaría que la pobreza hoy se ubicara en el 20,3% que señalan las estadísticas del Indec", acotan.
Sin embargo,la reducción de la pobreza seguirá condicionada a la inflación real, las inconsistencias de los informes oficiales y la dinámica de los precios, indica la UCA. "Esto lleva a pensar que los pobres en la Argentina no son 6 millones de personas, sino 11 millones, es decir, el 30% de la población urbana del país", indica Colina.

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