05 Enero 2003 Seguir en 
Practicar políticas financieras correctas, en las que se respeta el valor patrimonial de los accionistas, es lo que separa a las mejores empresas de familia del resto. Esto lleva a la pregunta de ¿por qué algunas organizaciones de este tipo sobresalen por su éxito, mientras que otras deben conformarse con sobrevivir o, aún peor, se debilitan hasta desaparecer? Existen muchas causas para esta diferencia. Pero existe un factor clave y es la atención prestada a estrategias y criterios en el área financiero-administrativa. Entre ellos pueden destacarse algunos puntos.
Las empresas de familia exitosas supieron establecer estructuras financieras y códigos de relaciones y de gobernabilidad efectivos. Esto hace posible una saludable distinción entre los asuntos familiares y los de la empresa como tal. Cuando esto sucede, el directorio (suponiendo que existe uno operativo y no simbólico) puede enfocar su esfuerzo en objetivos de largo plazo (aumentar el valor patrimonial de la compañía) y con asuntos verdaderamente estratégicos. De esta forma, no se consume tiempo en asuntos (o disputas) familiares que debieran ser resueltos en otros ámbitos.
Cuando las cosas están claras resulta más sencillo incluir en el directorio a miembros externos seleccionados por sus habilidades funcionales, como por ejemplo experiencia, visión y respeto por su opinión objetiva. Normalmente, estos directores ofrecen un aporte intelectual valioso.
Conviene estar líquidos
Las compañías exitosas luchan por aumentar su cash flow y no sólo el volumen de ventas. Este es el criterio más importante en el que se fijan los inversores, según un experto: Warren Buffet.
Así como el crecimiento en las ventas puede ofrecer un aumento del valor de la empresa a largo plazo, el incremento del cash flow es el que le permite distribuir las ganancias entre los accionistas.
Cuando se mide el cash flow se lo hace tomando el libre disponible, o sea, el neto de dividendos y de reinversiones. Este saldo remanente (free cash flow) es la principal fuente para lograr crecimiento, diversificación e incluso de rescates de pasivos o nueva compra de paquetes accionarios.
Las firmas exitosas cuentan con planes adecuados de liquidez para accionistas. Aun cuando el valor de las acciones de una empresa que no cotice en Bolsa puede aumentar significativamente a lo largo del tiempo, los accionistas no tienen en general una manera de realizar (transformar en líquida) esta ganancia.
No es fácil conseguir un comprador que pague las acciones por lo que realmente valen. Es por ello que ese aumento se convierte en un concepto teórico o bien en una fuente de conflictos entre los accionistas que participan activamente de la operación de la firma y aquellos que no lo hacen. Sin un programa de liquidez, los accionistas se sentirán atrapados en su inversión en la empresa de la familia.
Hay que reforzar el sentido de pertenencia
Las empresas exitosas invierten año tras año en el denominado "efecto familia". Este se refiere al nivel de satisfacción de los miembros con la organización; a la confianza, orgullo y dedicación a ella. Este concepto es uno de los más importantes beneficios -incluso tal vez el más satisfactorio- de pertenecer a una empresa de familia. Existen muchas maneras de fortalecer y potenciar este efecto, como por ejemplo reuniones en las que se informe sobre el estado de los principales asuntos que afectan a la firma o de programas que incentiven a la siguiente generación hacia el espíritu filantrópico. Este revela los valores y la cultura de una organización y de la familia empresaria propietaria. Puede ser también una fuente de orgullo para ella.
Las empresas de familia exitosas supieron establecer estructuras financieras y códigos de relaciones y de gobernabilidad efectivos. Esto hace posible una saludable distinción entre los asuntos familiares y los de la empresa como tal. Cuando esto sucede, el directorio (suponiendo que existe uno operativo y no simbólico) puede enfocar su esfuerzo en objetivos de largo plazo (aumentar el valor patrimonial de la compañía) y con asuntos verdaderamente estratégicos. De esta forma, no se consume tiempo en asuntos (o disputas) familiares que debieran ser resueltos en otros ámbitos.
Cuando las cosas están claras resulta más sencillo incluir en el directorio a miembros externos seleccionados por sus habilidades funcionales, como por ejemplo experiencia, visión y respeto por su opinión objetiva. Normalmente, estos directores ofrecen un aporte intelectual valioso.
Conviene estar líquidos
Las compañías exitosas luchan por aumentar su cash flow y no sólo el volumen de ventas. Este es el criterio más importante en el que se fijan los inversores, según un experto: Warren Buffet.
Así como el crecimiento en las ventas puede ofrecer un aumento del valor de la empresa a largo plazo, el incremento del cash flow es el que le permite distribuir las ganancias entre los accionistas.
Cuando se mide el cash flow se lo hace tomando el libre disponible, o sea, el neto de dividendos y de reinversiones. Este saldo remanente (free cash flow) es la principal fuente para lograr crecimiento, diversificación e incluso de rescates de pasivos o nueva compra de paquetes accionarios.
Las firmas exitosas cuentan con planes adecuados de liquidez para accionistas. Aun cuando el valor de las acciones de una empresa que no cotice en Bolsa puede aumentar significativamente a lo largo del tiempo, los accionistas no tienen en general una manera de realizar (transformar en líquida) esta ganancia.
No es fácil conseguir un comprador que pague las acciones por lo que realmente valen. Es por ello que ese aumento se convierte en un concepto teórico o bien en una fuente de conflictos entre los accionistas que participan activamente de la operación de la firma y aquellos que no lo hacen. Sin un programa de liquidez, los accionistas se sentirán atrapados en su inversión en la empresa de la familia.
Las empresas exitosas invierten año tras año en el denominado "efecto familia". Este se refiere al nivel de satisfacción de los miembros con la organización; a la confianza, orgullo y dedicación a ella. Este concepto es uno de los más importantes beneficios -incluso tal vez el más satisfactorio- de pertenecer a una empresa de familia. Existen muchas maneras de fortalecer y potenciar este efecto, como por ejemplo reuniones en las que se informe sobre el estado de los principales asuntos que afectan a la firma o de programas que incentiven a la siguiente generación hacia el espíritu filantrópico. Este revela los valores y la cultura de una organización y de la familia empresaria propietaria. Puede ser también una fuente de orgullo para ella.







