03 Enero 2003 Seguir en 
BRASILIA.- El nuevo presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, decidió aplazar hasta 2004 la compra de 12 nuevos aviones para la Fuerza Aerea Brasileña (FAB), para utilizar los recursos de 760 millones de dólares adjudicados para el negocio en el financiamiento del programa de combate al hambre.
La postergación de la compra fue confirmada hoy en Brasiliapor el ministro de Defensa, José Viegas, quien aseguró que esa decisión "no significa que el proyecto haya sido abandonado" y afirmó que Lula da Silva "ha dado manifestaciones concretas del prestigio que otorga a las Fuerzas Armadas".
El nuevo comandante de la Aeronáutica, Luiz Carlos Bueno, aseguró que la postergación del programa de renovación de la flota de la FAB no generó resquemores en esa Fuerza Armada. "La decisión fue muy bien recibida.
Estamos trabajando con el gobierno, y no contra el gobierno", dijo Bueno, quien afirmó que la Aeronáutica tiene actualmente 18 cazas Mirage que pueden ser utilizados hasta 2005, pero sus equipos están desactualizados y han perdido parte de su capacidad de interceptación aerea.
Según el comandante de la Aeronáutica, entre las alternativas en estudio está el alquiller de cazas nuevos hasta que se pueda concretar la licitación para la compra de nuevos aviones.
La decisión del nuevo gobierno impactó de inmediato en la Bolsa de Valores de Sao Paulo, provocando una caída de más del tres por ciento en los precios de las acciones de la fábrica de aviones Embraer, considerada como la más fuerte candidata a suministrar los nuevos cazas a la FAB.
La Embraer deseaba suministrar a la FAB el modelo Mirage 2000, que sería fabricado en Brasil en consorcio con la francesa Dassault, y competía en la licitación con otras cuatro empresas. Además del Mirage 2000, la licitación era disputada por los rusos -que ofrecieron los modelos Sukhoi Su-35 y MiG-29-, por el consorcio anglosueco British Aerospace-Saab, fabricante del caza Gripen y por el grupo estadounidense Lockheed-Martin, que ofreció el modelo F-16.
El resultado de la licitación, iniciada hace cerca de un año,debería haber sido anunciado en mayo de 2002, pero el anterior gobierno del socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso aplazó el proceso de decisión, alegando que los cinco consorcios cambiaron varios puntos de sus propuestas.
A fines del año pasado, después de una reunión con el Consejo de Defensa Nacional, Cardoso anunció que transferiría la decisión sobre la compra de los cazas a su sucesor electo en los comicios presidenciales de octubre, Lula da Silva. (DPA)
La postergación de la compra fue confirmada hoy en Brasiliapor el ministro de Defensa, José Viegas, quien aseguró que esa decisión "no significa que el proyecto haya sido abandonado" y afirmó que Lula da Silva "ha dado manifestaciones concretas del prestigio que otorga a las Fuerzas Armadas".
El nuevo comandante de la Aeronáutica, Luiz Carlos Bueno, aseguró que la postergación del programa de renovación de la flota de la FAB no generó resquemores en esa Fuerza Armada. "La decisión fue muy bien recibida.
Estamos trabajando con el gobierno, y no contra el gobierno", dijo Bueno, quien afirmó que la Aeronáutica tiene actualmente 18 cazas Mirage que pueden ser utilizados hasta 2005, pero sus equipos están desactualizados y han perdido parte de su capacidad de interceptación aerea.
Según el comandante de la Aeronáutica, entre las alternativas en estudio está el alquiller de cazas nuevos hasta que se pueda concretar la licitación para la compra de nuevos aviones.
La decisión del nuevo gobierno impactó de inmediato en la Bolsa de Valores de Sao Paulo, provocando una caída de más del tres por ciento en los precios de las acciones de la fábrica de aviones Embraer, considerada como la más fuerte candidata a suministrar los nuevos cazas a la FAB.
La Embraer deseaba suministrar a la FAB el modelo Mirage 2000, que sería fabricado en Brasil en consorcio con la francesa Dassault, y competía en la licitación con otras cuatro empresas. Además del Mirage 2000, la licitación era disputada por los rusos -que ofrecieron los modelos Sukhoi Su-35 y MiG-29-, por el consorcio anglosueco British Aerospace-Saab, fabricante del caza Gripen y por el grupo estadounidense Lockheed-Martin, que ofreció el modelo F-16.
El resultado de la licitación, iniciada hace cerca de un año,debería haber sido anunciado en mayo de 2002, pero el anterior gobierno del socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso aplazó el proceso de decisión, alegando que los cinco consorcios cambiaron varios puntos de sus propuestas.
A fines del año pasado, después de una reunión con el Consejo de Defensa Nacional, Cardoso anunció que transferiría la decisión sobre la compra de los cazas a su sucesor electo en los comicios presidenciales de octubre, Lula da Silva. (DPA)







