Un novedoso Camino del Artesano en los valles

La ruta de las artesanías va desde Los Zazos hasta Colalao, pasando por Amaicha, Quilmes y El Pichao. Se pueden adquirir productos sin intermediarios.

IMPONENTE PAISAJE. Los vestigios de la ciudad sagrada de los Quilmes. GENTILEZA DE GUSTAVO GUARAZ
IMPONENTE PAISAJE. Los vestigios de la ciudad sagrada de los Quilmes. GENTILEZA DE GUSTAVO GUARAZ
06 Julio 2008
Su nombre llama la atención entre las decenas que aparecen en el listado. El que sabe de mitos reconocerá en ella a la homónima de aquella heroína popular que murió en San Juan dando de amamantar a su bebé. "No sé qué significa, pero entiendo que mi mamá me nombró así porque admiraba a la Difunta Correa", susurra Deolinda González, con timidez calchaquí y tonada norteña.
La mujer tiene 33 años y hace 10 que sus manos aprendieron a acariciar la arcilla como medio de supervivencia. Sus pinturas y murales en cerámica son una de las paradas del Camino del Artesano, una ruta que va desde Los Zazos hasta Colalao del Valle -pasando por Amaicha, Quilmes y El Pichao- y recorre las rutas 40, 307 y 357.
La carretera lleva al turista por los talleres de los mejores trabajadores de material autóctono del norte tucumano. En ellos se exponen y se venden trabajos en cuero, cerámica, cestería, madera, piedra y tejido.
"Es una forma de abrirnos mercado guiando a las personas, mediante un catálogo, por los lugares donde se ubica cada uno. El proyecto se concretó hace dos años y nos benefició mucho ya que logramos que la gente comprara directamente y no a través de intermediarios, a los que vendíamos a muy bajos precios", explicó González.
"Algunos artesanos están sobre las rutas y otros se ubican en caminos internos. Los visitantes que no se guían mediante el folleto lo hacen preguntando a los lugareños, que ya se conocen entre sí", agregó.
Deolinda comentó que, ante la inminencia del receso invernal, los integrantes de la ruta artesanal están acelerando sus producciones. "Tratamos de tener mucha mercadería porque las temporadas turísticas son las únicas productivas para nosotros", reconoció.
González manifestó que, entre los productos que ella ofrece, los más requeridos son las vasijas, las máscaras de adorno, las cazuelas para servir locro (cuestan $ 6) y las bandejas (según el tamaño, el precio varía entre $ 12 y $ 20).

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