El recorrido por las sierras tiene paisajes vistosos y buena comida

El circuito chico recorre alrededor de 170 kilómetros de verde por buenas rutas. Se visitan seis pueblos en, al menos, cinco horas de excursión.

06 Julio 2008
El Cadillal, Raco, El Siambón, San Javier, Villa Nougués y Yerba Buena conforman el Circuito chico también llamado Circuito de las Yungas. El recorrido completo se puede hacer de dos modos: comenzando por El Cadillal o por Villa Nougués.
“Las excursiones regulares, comienzan a la mañana temprano, alrededor de las 8 y tienen una duración de 5 horas. Cuestan $105 por persona.
Mientras que en privado, salen a las 10 de la mañana y regresan a las 4 de la tarde. Se almuerza en El Siambón o en San Javier y cuestan $125, lo que incluye sólo un aperitivo”, especificó Eduardo Brito, agente de turismo.
Primero, se recorre el espejo de agua del dique, después el río Loro y de ahí se retoma la ruta para ir a Raco. Es una zona de mucho verde. No hay infraestructura pero a la vera del río hay merenderos y bares de campings. Aunque las excursiones no lo incluyen, se puede solicitar un paseo en catamarán por el dique. “El bar - cafetería funciona de 9 a 19 y hay salidas de lunes a sábados a las 17 y los domingos a las 17 y a las 19. El paseo cuesta $15”, comentó Ana Rodríguez, empleada del Ente de Turismo.

Humedad y dulces caseros
Raco es una de la zona más húmedas del recorrido que comprende el Circuito Chico. “Es una villa veraniega de grandes residencias. No tiene infraestructura hotelera ni comercial aunque sí dos o tres restaurantes dónde se puede comer muy buena parrillada y empanadas.
Un almuerzo puede costar en promedio $30 por persona”, apuntó Brito.
A pocos kilómetros de Raco se encuentra El Siambón; conocido principalmente por el Convento Benedictino que está instalado allí. “Tiene una hostería muy linda (aunque le falta mantenimiento) donde se puede dormir. Es destacable la cancha de golf de 9 hoyos; una de las mejores en altura del país”, destacó Brito.
Lo más visitado es el convento de la congregación de San Benito. “El ingreso no está permitido pero cuenta con una capilla que se puede recorrer íntegramente, todos los días. Inclusive, a las 18, los monjes cantan música gregoriana. El espectáculo es tan delicioso como la reconocida jalea real que fabrican”, contó Brito.
La tienda que vende los productos (dulces artesanales, artículos de cosmetología y medicinales) está abierta todo el año.

Las sierras de San Javier
Para seguir el recorrido hay que volver a Raco, retomar la ruta y desviar hacia San Javier. Antes de llegar, a 15 km de la sierra, está la cascada del río Noque, que Brito sugirió visitar. “Hay un cartel sobre la ruta que indica el inicio del sendero de 8 kilómetros que se hace a pie para llegar”, contó.
También el lago y el bosque frente a las residencias universitarias son dignos de ser visitados. “San Javier cuenta con una reserva natural con más de 11.000 hectáreas de verde y una de las mejores pistas de parapente de América: Loma Bola”, apuntó. Un gran atractivo es el Cristo Bendicente. Para dormir, existe un hotel de cuatro estrellas con spa. Las habitaciones dobles, con media pensión, cuestan $280.

Paraíso hecho realidad
La penúltima parada es Villa Nougués, donde se puede admirar una pequeña capilla, disfrutar del paisaje y comer bien.
“Un almuerzo para una persona, con entrada, postre y gaseosa, cuesta $40. Para dormir, hay una posada que tiene siete habitaciones. La noche sale alrededor de $300, con desayuno”, dijo José Terán Nougués, dueño de la hostería de la villa.
La última ciudad del circuito es Yerba Buena. “Residencial y desarrollada comercialmente. Tiene bares, restaurantes, dos shoppings, hostales y posadas que ofrecen habitaciones dobles por $180“, concluyó Brito.

Comentarios