28 Junio 2008 Seguir en 
"Nuestro tío fue víctima de un crimen mafioso. Queremos que se haga justicia", explicaron Verónica Mayer y Gabriela Campero, sobrinas de Raúl Eduardo Domínguez, un tucumano que desapareció en Santiago del Estero después de haber denunciado una estafa millonaria al fisco de esa provincia y cuyo cuerpo sería el que se encontró hace ya más de un mes.
Las jóvenes están angustiadas por la situación que viven. "La ropa que tenía el cadáver es del mismo color que la que llevaba mi tío. También tenía un crucifijo blanco que era igualito al que le regaló nuestra tía", expresaron Mayer y Campero.
Domínguez vivía en Santiago del Estero desde hace más de 30 años y trabajaba en la Dirección de Rentas de esa provincia. A mediados de abril, según los familiares, descubrió que en la sección Sellos y Timbrados y en el Departamento de Control de Receptoría se estaban cometiendo irregularidades.
Los investigadores descubrieron que en Rentas había dos timbradoras electrónicas que contabilizaban las operaciones y el dinero que se recaudaba. Esas máquinas, al momento de descubrirse la estafa, no funcionaban porque, según los empleados, estaban rotas, versión que fue desmentida por los técnicos. Por eso se usaban las manuales, que aparentemente fueron adulteradas para que no pudieran registrar las operaciones ni el dinero que ingresaba. Esto sucedía desde 2005.
Sorpresas
Los policías santiagueños realizaron allanamientos. En la casa de un empleado secuestraron $ 240.000 en efectivo. También hallaron hojas membretadas, papeles pertenecientes a Rentas y un talonario de guías. En la casa de otro encontraron una timbradora, hojas selladas y sellos de agua, prueba contundente de que allí también funcionaba una oficina paralela de Rentas.
En el rastreo que se hizo de los bienes de algunos empleados involucrados (sus sueldos oscilan entre $ 1.500 y $ 2.500 pesos) los investigadores encontraron propiedades en Córdoba y en Tucumán, vehículos costosos y varios fondos de comercio a su nombre.
Por la maniobra fueron detenidas más de cinco personas. Varias de ellas recuperaron la libertad después de haber abonado fianzas por más de $ 300.000. "El se presentó dos veces a ratificar la denuncia. Lo hizo, a pesar de que en los baños de Rentas le habían dejado leyendas sobre que lo iban a matar por lo que había hecho. Nunca nadie se imaginó que cumplirían con su palabra", dijo Mayer.
El 13 de mayo, Domínguez abandonó su hogar para dirigirse al taller de zapatería en el que trabajaba por la tarde. "Nunca más lo volvimos a ver. El estaba muy nervioso por lo que le estaba pasando. Nunca pensó que existía ese gran negocio", explicó Campero.
Mayer agregó que la Policía santiagueña buscó a su tío durante varios días, pero no obtuvo resultados. "Nos decían que habían hecho grandes rastrillajes, pero el 26 de mayo encontraron un cuerpo mutilado. Por la ropa que tenía puestas, estamos convencidos de que se trata de él", expresó la joven al borde del llanto.
A pesar del tiempo transcurrido, a la familia no se le permitió realizar el reconocimiento del cuerpo. "Hay una disputa entre los jueces que investigan el caso, que traba todo. Estamos esperando que se conozcan los resultados de las pericias genéticas que se realizaron para confirmar nuestras sospechas", comentó Mayer. "Todo es muy raro. Primero está la denuncia que él hizo, después la amenaza. Luego desapareció y en cuerpo apareció a cuatro cuadras de su casa en un lugar donde supuestamente la Policía había hecho un rastrillaje con perros. Queremos que se haga justicia", concluyó angustiada Campero.
Las jóvenes están angustiadas por la situación que viven. "La ropa que tenía el cadáver es del mismo color que la que llevaba mi tío. También tenía un crucifijo blanco que era igualito al que le regaló nuestra tía", expresaron Mayer y Campero.
Domínguez vivía en Santiago del Estero desde hace más de 30 años y trabajaba en la Dirección de Rentas de esa provincia. A mediados de abril, según los familiares, descubrió que en la sección Sellos y Timbrados y en el Departamento de Control de Receptoría se estaban cometiendo irregularidades.
Los investigadores descubrieron que en Rentas había dos timbradoras electrónicas que contabilizaban las operaciones y el dinero que se recaudaba. Esas máquinas, al momento de descubrirse la estafa, no funcionaban porque, según los empleados, estaban rotas, versión que fue desmentida por los técnicos. Por eso se usaban las manuales, que aparentemente fueron adulteradas para que no pudieran registrar las operaciones ni el dinero que ingresaba. Esto sucedía desde 2005.
Sorpresas
Los policías santiagueños realizaron allanamientos. En la casa de un empleado secuestraron $ 240.000 en efectivo. También hallaron hojas membretadas, papeles pertenecientes a Rentas y un talonario de guías. En la casa de otro encontraron una timbradora, hojas selladas y sellos de agua, prueba contundente de que allí también funcionaba una oficina paralela de Rentas.
En el rastreo que se hizo de los bienes de algunos empleados involucrados (sus sueldos oscilan entre $ 1.500 y $ 2.500 pesos) los investigadores encontraron propiedades en Córdoba y en Tucumán, vehículos costosos y varios fondos de comercio a su nombre.
Por la maniobra fueron detenidas más de cinco personas. Varias de ellas recuperaron la libertad después de haber abonado fianzas por más de $ 300.000. "El se presentó dos veces a ratificar la denuncia. Lo hizo, a pesar de que en los baños de Rentas le habían dejado leyendas sobre que lo iban a matar por lo que había hecho. Nunca nadie se imaginó que cumplirían con su palabra", dijo Mayer.
El 13 de mayo, Domínguez abandonó su hogar para dirigirse al taller de zapatería en el que trabajaba por la tarde. "Nunca más lo volvimos a ver. El estaba muy nervioso por lo que le estaba pasando. Nunca pensó que existía ese gran negocio", explicó Campero.
Mayer agregó que la Policía santiagueña buscó a su tío durante varios días, pero no obtuvo resultados. "Nos decían que habían hecho grandes rastrillajes, pero el 26 de mayo encontraron un cuerpo mutilado. Por la ropa que tenía puestas, estamos convencidos de que se trata de él", expresó la joven al borde del llanto.
A pesar del tiempo transcurrido, a la familia no se le permitió realizar el reconocimiento del cuerpo. "Hay una disputa entre los jueces que investigan el caso, que traba todo. Estamos esperando que se conozcan los resultados de las pericias genéticas que se realizaron para confirmar nuestras sospechas", comentó Mayer. "Todo es muy raro. Primero está la denuncia que él hizo, después la amenaza. Luego desapareció y en cuerpo apareció a cuatro cuadras de su casa en un lugar donde supuestamente la Policía había hecho un rastrillaje con perros. Queremos que se haga justicia", concluyó angustiada Campero.
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