Costo y ¿beneficio?
Los industriales y los empresarios están preocupados por los efectos del conflicto con el campo. En el Ejecutivo tucumano también hay temor por la plata que no llegaría. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.
27 Junio 2008 Seguir en 
La balanza está inclinada. Los costos superaron a los beneficios, mucho antes del conflicto Gobierno-campo. Gran parte de los industriales y de los empresarios están preocupados, porque el balance de este año cerrará mucho más ajustado de lo previsto al iniciarse el ejercicio. El principio de obtener los mejores resultados con el menor esfuerzo es cosa del pasado; de un pasado reciente, de tan sólo 110 días atrás. La economía argentina ingresó en la senda de la desaceleración de la peor manera, con suspensiones de personal y con cierres temporarios de plantas industriales. La de Alpargatas, en Aguilares, es una muestra cabal. La construcción no quedará al margen: el Gobierno nacional cerró el grifo y las obras públicas que se llevaban a cabo con aportes no reintegrables o discrecionales deberán esperar mejor momento. Miles de obreros de la actividad rezan para que el fantasma del desempleo no sobrevuele sobre ellos. El gremio ya manifestó su inquietud y pidió al titular de la Uocra, Gerardo Martínez, que gestione ante la Nación la continuidad de los planes en ejecución.
Esperan el impacto
La fiebre consumista se está apagando y sólo se mantiene a través del financiamiento de mediano plazo; en otras palabras, con tarjetas de crédito. Y si bien es cierto que la recaudación impositiva provincial aún no siente el conflicto del campo (para este mes se proyectan ingresos de entre los $ 85 millones y los $ 92 millones), al Gobierno le preocupa cuál será el impacto del paro del agro en los ingresos mensuales de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), más allá de las retenciones al agro, que no se coparticipan. La estimación del Palacio de Hacienda de la Nación es que la recaudación de este mes crecerá un 25%, aumento que muestra, lisa y llanamente, el proceso inflacionario en el país.
El miedo llevó al Gobierno a pedir, a principios de cada mes, los $ 35 millones de la cuota parte asignada por la administración kirchnerista para pagar a los acreedores de la provincia, en el marco del Plan de Asistencia Financiera. Hasta mayo último, el Ejecutivo provincial prefería recibirlos a fines de mes, para ahorrar el pago de intereses.
Se busca funcionario
La industria tucumana sigue preocupada. Las restricciones del gas son cada vez más frecuentes y el Estado no muestra una decidida reacción ante un problema que se está haciendo costumbre cada vez que llega el invierno. Las miradas apuntan hacia el Ministerio de Desarrollo Productivo, cuyo titular, Jorge Gassenbauer, no las tiene fáciles. Prácticamente colocó un cartelito en la puerta de esa cartera, en el que solicita un número dos para el área, luego del alejamiento de José Ignacio Lobo Viaña. La verdad es que no encuentran un reemplazante que quiera aceptar la secretaría de Estado, dada la cantidad de conflictos abiertos. Muchos observan que Gassenbauer se siente más cómodo en el rol de secretario directo del gobernador, José Alperovich, que ocupando el cargo de ministro con poco presupuesto.
Ni industriales ni empresarios dejan de reconocer la capacidad de reacción del mandatario, pero creen que es necesario un interlocutor permanente que resuelva la coyuntura y que, además, avance con proyectos para el verdadero desarrollo productivo de la provincia. Por caso, en el sector azucarero consideran que esta es la oportunidad de Tucumán para subirse definitivamente a la promoción del biocombustible, pero para ello hace falta apoyo decidido del Estado, pues es necesario encarar obras que permitan aprovechar el bagazo en los ingenios. Algunos establecimientos creen que pueden producir dos veces más que lo previsto, pero el gran inconveniente que se les presenta es la producción de bagazo: se trata de unas 600 toneladas diarias que no saben dónde colocar.
El ministro avaló la política del mal menor. Dijo que Tucumán no perdió tanto con los cortes de ruta. Los ejecutivos de algunas de las grandes fábricas instaladas en la provincia no piensan lo mismo, sobre todo al hacer el análisis de la relación costo-beneficio.







