26 Junio 2008 Seguir en 
Un hombre fue condenado el martes a 20 años de cárcel por haber matado a su concubina a cuchillazos. El homicida había alegado que en realidad se había defendido de un ataque de la familia de la víctima, y que él sospechaba que ella le era infiel.
El 13 de febrero de 2006, Jorge Daniel “Yago” Paz fue hasta la casa de su cuñada, Carla Mabel Guerrero, que vive en un asentamiento ubicado junto a las vías, en la esquina de Isabel la Católica y avenida Ejército del Norte. Iba en busca de su pareja, María Luisa Guerrero. La pareja había convivido durante cinco años, pero la mujer lo había abandonado dos días antes, cansada de los golpes que él le daba, según afirmaron los testigos durante el juicio.
“El llegó y empezó a gritar para que ella saliera. Pero ella no le dio importancia. Hasta que salió de la cocina, y ahí él la atacó. Yo pensaba que llevaba un revólver, pero tenía un cuchillo y se lo clavó en el pecho”, dijo Carla Guerrero.
Los familiares, al ver lo que estaba pasando, trataron de defender a la víctima y se abalanzaron sobre el hombre; pero cuando lograron apartarlo ya era tarde: María Luisa Guerrero yacía sin vida sobre el patio de tierra.
Paz, tras el ataque, subió a su bicicleta, se alejó unos cinco kilómetros y tiró el cuchillo. Horas más tarde fue detenido por la Policía.
Distintas posturas
Durante los alegatos, el defensor, Guillermo Vargas Aignasse, dijo que se trataba de un caso de exceso en la legítima defensa y que, en caso de una condena, pedía una pena de cuatro años de prisión.
La fiscala de Cámara Marta Jerez de Rivadeneira, por su parte, sostuvo una opinión absolutamente distinta. “El planificó el ataque; por eso llevó el cuchillo. Era su pareja, y solamente por no haberse casado no puede ser condenado a prisión perpetua por homicidio agravado”, explicó, y reclamó una pena de 22 años de prisión.
Finalmente, los miembros de la Sala I de la Cámara Penal, Pedro Roldán Vázquez, Julio Espíndola Aráoz y Carlos Norry, en fallo unánime, condenaron a Paz a 20 años de prisión. El homicida había recuperado su libertad pocos días atrás; ahora debe volver al penal de Villa Urquiza.
El 13 de febrero de 2006, Jorge Daniel “Yago” Paz fue hasta la casa de su cuñada, Carla Mabel Guerrero, que vive en un asentamiento ubicado junto a las vías, en la esquina de Isabel la Católica y avenida Ejército del Norte. Iba en busca de su pareja, María Luisa Guerrero. La pareja había convivido durante cinco años, pero la mujer lo había abandonado dos días antes, cansada de los golpes que él le daba, según afirmaron los testigos durante el juicio.
“El llegó y empezó a gritar para que ella saliera. Pero ella no le dio importancia. Hasta que salió de la cocina, y ahí él la atacó. Yo pensaba que llevaba un revólver, pero tenía un cuchillo y se lo clavó en el pecho”, dijo Carla Guerrero.
Los familiares, al ver lo que estaba pasando, trataron de defender a la víctima y se abalanzaron sobre el hombre; pero cuando lograron apartarlo ya era tarde: María Luisa Guerrero yacía sin vida sobre el patio de tierra.
Paz, tras el ataque, subió a su bicicleta, se alejó unos cinco kilómetros y tiró el cuchillo. Horas más tarde fue detenido por la Policía.
Distintas posturas
Durante los alegatos, el defensor, Guillermo Vargas Aignasse, dijo que se trataba de un caso de exceso en la legítima defensa y que, en caso de una condena, pedía una pena de cuatro años de prisión.
La fiscala de Cámara Marta Jerez de Rivadeneira, por su parte, sostuvo una opinión absolutamente distinta. “El planificó el ataque; por eso llevó el cuchillo. Era su pareja, y solamente por no haberse casado no puede ser condenado a prisión perpetua por homicidio agravado”, explicó, y reclamó una pena de 22 años de prisión.
Finalmente, los miembros de la Sala I de la Cámara Penal, Pedro Roldán Vázquez, Julio Espíndola Aráoz y Carlos Norry, en fallo unánime, condenaron a Paz a 20 años de prisión. El homicida había recuperado su libertad pocos días atrás; ahora debe volver al penal de Villa Urquiza.
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