25 Junio 2008 Seguir en 
"Me considero un bendecido por Dios, pero también es cierto que es increíble la inseguridad que se vive. Dos veces en menos de cuatro años sobreviví a los asaltos que sufrí", aseguró Eduardo Brígido Gramajo, vendedor de autos, que recibió un disparo en la cabeza durante un confuso episodio ocurrido el lunes 2 en su casa, ubicada en Necochea 135.
Como consecuencia de la herida, Gramajo tiene dificultades para hablar, pero no de memoria: recuerda a la perfección que, el 27 de setiembre de 2005, tres hombres armados ingresaron a la misma casa para robarle. El recibió tres disparos y se salvó. No ocurrió lo mismo con su padre, Néstor Samuel Gramajo, de 76 años, que fue asesinado en ese atraco.
- ¿Lo que le sucedió es casualidad?
- No, para nada. Es el precio de la inseguridad. Sí es una casualidad que pueda contar todo lo que ocurrió. Por la herida que sufrí, tendría que estar enterrado. Lo mismo sucedió hace tres años.
- ¿Qué pasó esa noche?
- Estaba en casa. Golpearon la puerta y fui a atender. Allí, uno de los dos tipos, me apuntó con el arma. Quería que le entregara el dinero que tenía, que eran como $ 1.400 en efectivo. Como no quise abrirles la puerta, comenzaron a disparar.
- ¿Cómo fue herido en la cabeza?
- Gatillaron por lo menos cuatro veces, pero sólo salió un disparo. Ese tiro me pegó en la cabeza. Me caí al suelo. En ese momento uno de los tipos ingresó a la casa y fue a la habitación donde estaba el dinero oculto. Terminaron llevándoselo los desgraciados.
- ¿La Policía cree que se resistió?
- Intenté defenderme cuando me di cuenta de que estaban por asaltarme. Después, cuando ya estaba herido, traté de detenerlos. A uno le pegué, pero no pude hacer nada más. Estaba herido. Huyeron en una motocicleta.
- ¿Cómo terminó todo el episodio?
- Pedí ayuda, pero no resistí más. Me desvanecí en la vereda. Después me desperté en el sanatorio. No se que más pasó.
- ¿Está seguro de que fue víctima de un asalto?
- Por supuesto que sí. Parece mentira, porque estoy a una cuadra de la seccional 7ª, pero es así.
- ¿Este hecho no tiene nada que ver con el crimen de su padre?
- No. En los últimos tiempos recibí amenazas de muerte desde el penal, pero son casos aislados. No tienen nada que ver.
- ¿Qué tipo de amenazas recibió?
- Me mandaban mensajes al celular. Me presionaban para que no siguiera reclamando justicia por mi padre. Sucede que durante mucho tiempo presioné en contra de los imputados. Además, soy el único testigo que complicará su situación cuando se realice el juicio.
- ¿Está fijada la fecha del juicio?
- No, lamentablemente. Parece mentira, pero hace casi tres años que asesinaron a mi padre y todavía los culpables no fueron sometidos a juicio. No se puede creer lo que ocurre en Tucumán.
Como consecuencia de la herida, Gramajo tiene dificultades para hablar, pero no de memoria: recuerda a la perfección que, el 27 de setiembre de 2005, tres hombres armados ingresaron a la misma casa para robarle. El recibió tres disparos y se salvó. No ocurrió lo mismo con su padre, Néstor Samuel Gramajo, de 76 años, que fue asesinado en ese atraco.
- ¿Lo que le sucedió es casualidad?
- No, para nada. Es el precio de la inseguridad. Sí es una casualidad que pueda contar todo lo que ocurrió. Por la herida que sufrí, tendría que estar enterrado. Lo mismo sucedió hace tres años.
- ¿Qué pasó esa noche?
- Estaba en casa. Golpearon la puerta y fui a atender. Allí, uno de los dos tipos, me apuntó con el arma. Quería que le entregara el dinero que tenía, que eran como $ 1.400 en efectivo. Como no quise abrirles la puerta, comenzaron a disparar.
- ¿Cómo fue herido en la cabeza?
- Gatillaron por lo menos cuatro veces, pero sólo salió un disparo. Ese tiro me pegó en la cabeza. Me caí al suelo. En ese momento uno de los tipos ingresó a la casa y fue a la habitación donde estaba el dinero oculto. Terminaron llevándoselo los desgraciados.
- ¿La Policía cree que se resistió?
- Intenté defenderme cuando me di cuenta de que estaban por asaltarme. Después, cuando ya estaba herido, traté de detenerlos. A uno le pegué, pero no pude hacer nada más. Estaba herido. Huyeron en una motocicleta.
- ¿Cómo terminó todo el episodio?
- Pedí ayuda, pero no resistí más. Me desvanecí en la vereda. Después me desperté en el sanatorio. No se que más pasó.
- ¿Está seguro de que fue víctima de un asalto?
- Por supuesto que sí. Parece mentira, porque estoy a una cuadra de la seccional 7ª, pero es así.
- ¿Este hecho no tiene nada que ver con el crimen de su padre?
- No. En los últimos tiempos recibí amenazas de muerte desde el penal, pero son casos aislados. No tienen nada que ver.
- ¿Qué tipo de amenazas recibió?
- Me mandaban mensajes al celular. Me presionaban para que no siguiera reclamando justicia por mi padre. Sucede que durante mucho tiempo presioné en contra de los imputados. Además, soy el único testigo que complicará su situación cuando se realice el juicio.
- ¿Está fijada la fecha del juicio?
- No, lamentablemente. Parece mentira, pero hace casi tres años que asesinaron a mi padre y todavía los culpables no fueron sometidos a juicio. No se puede creer lo que ocurre en Tucumán.
NOTICIAS RELACIONADAS
Lo más popular
Ranking notas premium







